Son muchas las vidas que ha tenido Safo desde la Antigüedad hasta nuestros días. Si según Christine de Pizan, en La ciudad de las damas, a la muerte de Platón encontraron bajo su almohada unos poemas de Safo, seguro que Lawrence Alma-Tadema se inspiró en la lírica de Alceo cuando pintó a la bella Safo con cabellos ceñidos de violetas y dulce sonrisa. Aristóteles alabó su don de palabra y Ovidio nos recuerda que ella misma se lamentaba de no ser bella, de baja estatura y de piel morena. Muchos han visto en ella a la verdadera reveladora del amor en Occidente, “esa pequeña bestia dulce y amarga”; otros se han valido de su figura en la reivindicación de la igualdad de género. Quizás es ahí donde hallamos más usos y abusos de la poetisa de Lesbos, para unos una tríbada impúdica amante de mujeres que debería arder toda la eternidad en el infierno, para otros la sacerdotisa de un culto que propagaba la revolucionaria y justa idea de que ni se nacía mujer ni se llegaba a serlo si una no quería. Ambos extremos nada tienen que ver con la realidad.. Seguir leyendo
Son muchas las vidas que ha tenido Safo desde la Antigüedad hasta nuestros días. Si según Christine de Pizan, en La ciudad de las damas, a la muerte de Platón encontraron bajo su almohada unos poemas de Safo, seguro que Lawrence Alma-Tadema se inspiró en la lírica de Alceo cuando pintó a la bella Safo con cabellos ceñidos de violetas y dulce sonrisa. Aristóteles alabó su don de palabra y Ovidio nos recuerda que ella misma se lamentaba de no ser bella, de baja estatura y de piel morena. Muchos han visto en ella a la verdadera reveladora del amor en Occidente, “esa pequeña bestia dulce y amarga”; otros se han valido de su figura en la reivindicación de la igualdad de género. Quizás es ahí donde hallamos más usos y abusos de la poetisa de Lesbos, para unos una tríbada impúdica amante de mujeres que debería arder toda la eternidad en el infierno, para otros la sacerdotisa de un culto que propagaba la revolucionaria y justa idea de que ni se nacía mujer ni se llegaba a serlo si una no quería. Ambos extremos nada tienen que ver con la realidad. Seguir leyendo
crítica literaria. Crítica. Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia. Desde la Antigüedad hasta nuestros días, Laure de Chantal repasa las nueve resurrecciones históricas y simbólicas de la poetisa griega: este ensayo se lee más como una historia cultural del deseo que como una biografía al uso. Una escena de la obra ‘Safo’, protagonizada por Christina Rosenvinge y representada en el Festival de Mérida de 2022.Jorge Armestar (Europa Press / Getty Images). Son muchas las vidas que ha tenido Safo desde la Antigüedad hasta nuestros días. Si según Christine de Pizan, en La ciudad de las damas, a la muerte de Platón encontraron bajo su almohada unos poemas de Safo, seguro que Lawrence Alma-Tadema se inspiró en la lírica de Alceo cuando pintó a la bella Safo con cabellos ceñidos de violetas y dulce sonrisa. Aristóteles alabó su don de palabra y Ovidio nos recuerda que ella misma se lamentaba de no ser bella, de baja estatura y de piel morena. Muchos han visto en ella a la verdadera reveladora del amor en Occidente, “esa pequeña bestia dulce y amarga”; otros se han valido de su figura en la reivindicación de la igualdad de género. Quizás es ahí donde hallamos más usos y abusos de la poetisa de Lesbos, para unos una tríbada impúdica amante de mujeres que debería arder toda la eternidad en el infierno, para otros la sacerdotisa de un culto que propagaba la revolucionaria y justa idea de que ni se nacía mujer ni se llegaba a serlo si una no quería. Ambos extremos nada tienen que ver con la realidad.. En Las nueve vidas de Safo, Laure de Chantal propone una biografía a contracorriente: no la del cuerpo ausente —apenas unos bellos fragmentos, una voz cuyo eco resuena desde el pasado de la isla de Lesbos hasta nuestros días—, sino la de una vida cíclicamente resucitada y reescrita. Safo comparece ante nosotros como una constelación de vidas sucesivas, unas nacidas del deseo, otras de la censura, muchas de la erudición o la fantasía de quienes la han leído, no menos los que han visto en ella a la décima de las Musas, junto a Calíope y a la que la poetisa honraba por concederle su arte.. De Chantal no cae en la ilusión de haber dado con la Safo definitiva. La eficacia del simple dispositivo narrativo del catálogo de las metamorfosis culturales de Las nueve vidas de Safo consiste en explicar y reflexionar sobre cómo nueve rencarnaciones históricas y simbólicas han visto a la poetisa alternativamente como musa o como pecadora, como maestra de un internado de impúberes o como cortesana, como santa laica mártir del deseo o icono identitario de que lo sexual es político. Cada vida corresponde a un momento de su recepción: la Antigüedad la canoniza y moraliza; la Edad Media la demoniza y la condena al olvido; el Renacimiento la restituye con cautela y la modernidad la erotiza; nuestro presente y pasado próximo la convierten en bandera del feminismo y de lo que ella nunca pudo ser, por más que sí pueda serlo para nosotros. La apuesta no es ni biográfica ni cronológica en sentido estricto, sino un ejercicio que reflexiona a partir del sedimento de textos y pretextos, de imágenes luminosas y claroscuros, que dialoga con lecturas y reinterpretaciones de Safo que la hacen más o menos operativa para cada época y contexto.. No le faltan virtudes al ensayo, en especial la maestría del tono para explicar con claridad y sencillez la complejidad del fenómeno Safo. La erudición y la ristra de nombres nunca pesa como lastre, avanzar ágilmente por una sucesión de escenas y debates evita el empacho de la acumulación; el lector percibe cómo cada hipótesis se matiza, el trazo grueso de una imagen se corrige por la finura de la que la sucede en el tiempo. Safo mujer y su poesía no son una esencia inmutable sino una amalgama de accidentes y pasiones del espíritu que cambian con el correr del tiempo. En ese sentido, el ensayo de De Chantal se lee más como una historia cultural del deseo que como una biografía al uso de Safo, como una reflexión sobre ese abismo tan filosófico e insondable de la subjetividad que como una hagiografía o su contrario, más sobre la recepción de sus inmortales y sabias palabras que sobre la descripción de su cuna o de su tumba.. Los mínimos y evanescentes versos de Safo son la dura realidad frente a la que chocan las interpretaciones débiles y falaces. No se trata de convocar a los intérpretes de Safo ante el tribunal de la historia para un ajuste de cuentas, sino utilizarlos como pretexto para entender el yo sáfico y los mecanismos de apropiación de su recepción desde la Grecia arcaica hasta nuestros días. Se evita sensatamente el anacronismo fácil y la etiqueta del lesbianismo de Safo y se nos revela cómo, magnificándola o simplificándola, en un poema o en una novela, en una pintura, en una ópera o en un ensayo combativo se revelan más las obsesiones y temores de cada época que los andares y pesares de la poetisa griega. La materialidad quebradiza de sus fragmentos ha hecho de su pérdida su condición de posibilidad, su potencialidad proviene de lo que conservamos y de lo que falta y esa idea, que la autora reitera, da cohesión a la grandeza de Safo, a la de sus versos y a la de la historia de su recepción.. Las nueve vidas de Safo. Laure de Chantal. Traducción de Susana Prieto Mori Siruela, 2025. 197 páginas, 19,95 euros. Búsquelo en su librería. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Cultura. Crítica literaria. Literatura. Libros. Ensayo. Lectura. Escritura. Antigua Grecia. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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