Un colegio de educación especial inaugurado en 1982 pensado para 80 jóvenes al que acuden casi 270, con los espacios consumidos por el aumento de las aulas y con un solo ascensor para 40 chavales en silla de ruedas. Esa es la realidad con la que lidian las familias de los estudiantes que acuden al colegio Pablo Picasso de Alcalá de Henares, centro que da cobertura a numerosos municipios de alrededor. A pesar de las advertencias de deterioro del mobiliario y la “grave” falta de personal, tal y como recalcan desde la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA), la Consejería de Educación madrileña asegura que el colegio “cuenta con todos los recursos necesarios para atender las necesidades específicas de sus alumnos”. No es lo que opinan los afectados.. Seguir leyendo
Las familias de los casi 300 chavales que acuden todos los días al colegio Pablo Picasso reclaman desde hace años más personal y una mejora en la infraestructura del centro
Un colegio de educación especial inaugurado en 1982 pensado para 80 jóvenes al que acuden casi 270, con los espacios consumidos por el aumento de las aulas y con un solo ascensor para 40 chavales en silla de ruedas. Esa es la realidad con la que lidian las familias de los estudiantes que acuden al colegio Pablo Picasso de Alcalá de Henares, centro que da cobertura a numerosos municipios de alrededor. A pesar de las advertencias de deterioro del mobiliario y la “grave” falta de personal, tal y como recalcan desde la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA), la Consejería de Educación madrileña asegura que el colegio “cuenta con todos los recursos necesarios para atender las necesidades específicas de sus alumnos”. No es lo que opinan los afectados.. Mercedes Camino, presidente del AMPA del CEE Pablo Picasso, se dedica a cuidar de su hijo Alejandro, de 19 años y que llegó a este colegio con dos, tras ser diagnosticado con el síndrome de Steinert, una distrofia muscular que le afecta a todo el cuerpo. “Desde que entramos, no hemos visto ningún cambio a mejor. Tenemos hasta clases con goteras incluidas, con lo peligroso que es la humedad continua para estos niños, muchos con problemas respiratorios”, se queja Camino.. Una de las grandes batallas de las casi 300 familias que componen el Pablo Picasso está centrada en conseguir un nuevo ascensor, sobre todo, porque saben que es posible. Llevan casi una década demandándolo. La situación parecía que iba a mejorar cuando unas obras algo molestas para el estudiantado terminaran, en teoría, con la instalación de otro elevador. “Cuando llegó el momento de meter la cabina, se dieron cuenta de que era más grande que el hueco, así que nos quedamos sin ascensor después de gastar todo el dinero y las molestias de las obras. ¿Cómo es posible que algo así ocurra?”, se pregunta esta vecina de Camarma de Esteruelas. La frustración va a más cuando en el centro hay otro ascensor que podría estar en funcionamiento, pero que por problemas en los permisos se encuentra inutilizado.. Mercedes Camino, presidenta del AMPA del colegio de educación especial Pablo Picasso, en Alcalá de Henares.Pablo Monge. Subsanar la falta de personal es otro de los aspectos más acuciantes para el Pablo Picasso de Alcalá. Al menos, eso es lo que piensan las familias. Las ratios se cumplen: un profesor por cada ocho alumnos, pero son muchos para una sola persona. La demanda del AMPA es que haya un pedagogo terapeuta y un técnico de integración social por aula. “Aquí tenemos cuatro enfermeros para todos los críos, y uno está solo para un alumno con problemas de traqueotomía. Los demás no dan abasto. Con que haya una excursión, nos quedamos solo con dos enfermeros todo el día”, ejemplifica la madre de Alejandro, quien entró en el centro junto a Sergio.. Sergio es un chaval de 20 años que padece un retraso psicomotor severo provocado por una enfermedad rara, el síndrome ATR-X. Begoña Gómez era maestra, pero se jubiló para cuidar de su hijo: “Estamos contentos con los profesionales, porque se enfrentan a un trabajo muy duro todos los días”, introduce. “Es una pena que en todos estos años solo hayamos perdido en lugar de haber mejorado. Llega un momento que esto ya es cuestión de dignidad”, comenta algo afligida. Afincada en la ciudad complutense, a Sergio le queda un curso más en este centro público de educación especial. “Después tendrá que esperar en casa a que le asignen un centro de día, que esa será otra guerra”, vaticina su madre.. Begoña Gómez, madre del colegio de educación especial Pablo Picasso en Alcalá de Henares. Pablo Monge. En la misma ciudad vive Conchi Yebra, madre de Jirka, un joven adoptado de 15 años que sufre una discapacidad intelectual provocada por el síndrome de alcohólico fetal. Desde hace cuatro años, acude todos los días al Pablo Picasso: “Mi hijo es muy impulsivo y en la clase está junto a otros siete chavales. A él le gusta mucho llamar la atención y si la profesora está con otro crío, a lo mejor la lía. Por eso se necesitan bajar las ratios, para un mejor cuidado”, demanda esta pensionista incapacitada por un trasplante de riñón.. Julie Donnelly vive en Anchuelo, es profesora de instituto y su hijo se llama Juan. Él tiene 20 años y estos días abandonará el Pablo Picasso tras conseguir un contrato de trabajo. Se escolarizó en el centro hace más de una década, cuando le diagnosticaron una enfermedad rara que le hace tener una mentalidad de una persona de seis años. Su madre se esfuerza para que el patio sea un lugar más agradable, aun sin su hijo en él: “Ni siquiera tenemos un columpio para las criaturas en sillas de ruedas, que parecen que terminan aparcadas a la hora del recreo”. La movilización logra recaudar 7.000 euros para un columpio de este tipo a través de rifas y donaciones. “Juan se va, pero el patio seguirá dando pena, y eso es lo que hay que cambiar”, abunda.. Carmen Hervás es profesora de pedagogía terapéutica en el colegio, donde trabaja desde hace dos décadas. Todavía recuerda cómo en 2006 el número de estudiantes llegaba a 97. “Teníamos muchas salas comunes que se podían utilizar para actividades diferentes, una de informática, ludoteca, psicomotricidad, una sala de audiovisuales… Prácticamente, todas han desaparecido porque ha habido que hacer más aulas”, ilustra. Por otro lado, esta profesional de 54 años recalca que las dimensiones con las que se realizaron la cocina, la despensa y el almacén no estaban pensadas para dar servicio a tantos estudiantes.. “Aquí todos los alumnos tienen una discapacidad intelectual moderada que a veces va unida a una discapacidad motora severa. Los chavales con diagnóstico del trastorno del espectro autista han aumentado mucho”, sostiene Hervás. Y añade: “Sufren problemáticas que complican el trabajo diario y la dinámica en las aulas. Si decimos que necesitamos más personal es por algo”. Autismo, parálisis cerebral, enfermedades y síndromes raros son los casos con los que suelen lidiar. “Hace años, quizá sí podías tener una clase con ocho alumnos, pero ahora es imposible porque cada vez llegan trastornos de salud mental más graves”, agrega.. El Ayuntamiento alcalaíno, dueño del inmueble y encargado de pequeñas reformas y adecuaciones, se remite a las declaraciones de la concejala de Educación, Lola López, durante el pleno de este marzo. Según explicó, el colegio cuenta con una dotación de personal y unidades que se ajusta a la normativa vigente, con ratios que no superan los límites establecidos. También aseguró que habían invertido 190.000 euros en la infraestructura desde 2023. Tal y como han señalado a EL PAÍS, el Consistorio tiene previstas mejoras en el centro y algunas actuaciones podrían prolongarse hasta agosto o septiembre.. La Consejería de Educación, Ciencia y Universidades de la Comunidad de Madrid no ha respondido a las preguntas planteadas por este medio, aunque sí han expresado que el Pablo Picasso “cuenta con todos los recursos necesarios para atender las necesidades específicas de sus alumnos”. El departamento dirigido por Mercedes Zarzalejo ha agregado que el Gobierno regional trabaja en coordinación con las Direcciones de Área Territorial y los equipos directivos de los propios centros “para dotar de todos los recursos que requieren tanto éste como el resto de colegios públicos de educación especial”.
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