La ética es el estudio del comportamiento humano, mientras que la estética es el estudio del conocimiento sensible. Entre ellos convergen valores que dan continuidad y representan el modus operandi de una sociedad, por su modelo y por su forma de asumir diferentes expresiones en una determinada época cultural.. Seguir leyendo
Se necesita que las personas no solamente interactúen, sino que también se involucren con esa realidad de la cual hacen parte
La ética es el estudio del comportamiento humano, mientras que la estética es el estudio del conocimiento sensible. Entre ellos convergen valores que dan continuidad y representan el modus operandi de una sociedad, por su modelo y por su forma de asumir diferentes expresiones en una determinada época cultural.. La historia se ha construido y se mueve a partir de las diferentes inclinaciones humanas que confluyen en medio de la divinidad y la oscuridad, la dignidad y la mezquindad, la devoción y la hostilidad, la gloria y la miseria, el valor y la cobardía, la virtud y el deshonor, la sensatez y la imprudencia, la coherencia y la desmesura, la cordura y la barbaridad, la identidad y el olvido, la libertad y la esclavitud, el orden y la confusión, la pasión y el desprecio, el amor y la traición, la belleza y el horror, entre muchos otros. Con la finalidad de consolidar la ideación del “deber ser” como forma del buen vivir, es un paradigma moral que logra establecer una estructura social en medio de la alteración. Como decía Gustav Jung: “eres lo que haces, no lo que dices que vas a hacer”. Un mandato perentorio para los líderes que ejercen o aspiran a ejercer autoridad sin convertir la ética en un objeto despreciable.. En el mundo estético, los problemas éticos son intereses fenomenológicos, porque es través de ahí donde se evidencia los giros y las rupturas que convergen en un continuo diálogo, a través de los diferentes esquemas y modelos que se enriquecen y complementan por evidenciar las luces y las sombras sociales que se proyectan en el contexto de una determinada realidad.. Dice Fernando Carillo en su libro Sin miedo. Defender la democracia desde la democracia (Debate, 2024): “la ética es la base de todo y el derrumbe ético es el peor presagio para una sociedad”. La ética, por ende, determina la política, el derecho y las relaciones sociales. Porque con la palabra no se trata de solo de lo que se dice, sino también de lo que a que a nosotros nos hace sensibles y la forma en que se usa esa sensibilidad como una simulación.. Las grietas causadas por los declives, las conveniencias, los excesos, las desmesuras y los provechos y desafueros éticos son las que impulsan justamente los cambios sociales. Ellas evidencian los vacíos existenciales, y de esa manera logran ofrecer el espacio para que el pueblo reconozca los motivos por los cuales el gobierno no da sustento a las expectativas ni ofrece una base sólida para conseguir el bien común, la justicia y la equidad.. Como en su momento escribió Isabel II del Reino Unido, en la felicitación navideña del 25 de diciembre de 2008: “cuando la vida parece dura, los valientes no bajan la cabeza y aceptan la derrota, sino que están aún más decididos a luchar por un futuro mejor”. Tuvo también que recordárselo el propio rey inglés a Donald Trump, en su reciente visita a Washington, al referirse a la base ética del Bill of Rights y la Declaración de Independencia de Estados Unidos, que cumplirá pronto 25O años. Necesariamente, para avanzar hacia donde se considera que debería inclinarse el ejercicio de gobernar, surge una línea de asimilación frente a una nueva cara y posición del poder. Sin embargo, no siempre el cambio por sí mismo es más conveniente, de ahí la importancia de la dimensión ética de la democracia, que hoy tiende a desvariar apareciendo en la forma de diferentes regímenes y sutiles modelos de anarquía y autoritarismo, configurando un completo despropósito.. Los puntos de inflexión, desde una mirada global, generan y definen la actualidad. Pero se necesita que las personas no solamente interactúen, sino que también se involucren con esa realidad de la cual hacen parte. Es así como el mundo se convierte en un tejido donde siempre se están componiendo y articulando significados que aluden a los signos de cada tiempo. Lo otro es ser vasallos de modelos hoy predeterminados por una discutible neutralidad ética de la tecnología que nos domina.. Pensamos, sentimos y elegimos, pero también debemos incidir en la realidad política para crear nuevas expresiones y un lenguaje distinto. Pero antes debiéramos hacernos las siguientes preguntas: ¿qué se plantea hoy como modelo ético de sociedad?, ¿hacia dónde nos lleva ese modelo?, ¿por qué vamos a luchar?, ¿qué y quién nos representa?, ¿con qué figuras de autoridad me identifico?, ¿hacia dónde creo que debe dirigirse la sociedad actual? Y también: ¿dónde está o dónde queda lo humano? Porque el humanismo se identifica torpemente hoy con un pasado que los nuevos déspotas autoritarios nos quieren arrebatar.
EL PAÍS
