Cuando rodé cierta película, quise meter en un plano un muñeco de infancia. En todo lo que he hecho ha tenido apariciones estelares en alguna mesilla o estantería. Incluso sale, aunque inapreciable, en la película Open Windows de Nacho Vigalondo. El muñeco concreto que quería meter es un payasito bebé calvo con rodapié, maquillado de payaso y con los ojos muy separados, diminutos y negros. Ante mi petición, el equipo de arte me dijo que lo tenía que mirar.. Seguir leyendo
No es comprensible que el cine se esté convirtiendo en una maraña burocrática donde se crean procesos con la única finalidad de crear puestos de trabajo para agentes que no aportan nada
Columna. Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado. No es comprensible que el cine se esté convirtiendo en una maraña burocrática donde se crean procesos con la única finalidad de crear puestos de trabajo para agentes que no aportan nada. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Elijah Wood y el sin fin de pantallas de Nacho Vigalondo en ‘Open Windows’.. Cuando rodé cierta película, quise meter en un plano un muñeco de infancia. En todo lo que he hecho ha tenido apariciones estelares en alguna mesilla o estantería. Incluso sale, aunque inapreciable, en la película Open Windows de Nacho Vigalondo. El muñeco concreto que quería meter es un payasito bebé calvo con rodapié, maquillado de payaso y con los ojos muy separados, diminutos y negros. Ante mi petición, el equipo de arte me dijo que lo tenía que mirar.. Más información. De repente había unas personas consultando si era posible colocar un muñequito en una estantería. Como la empresa juguetera que lo creó no existe desde hace mucho, llegaron a la conclusión de que sí se podía. El proceso se repitió con todos y cada uno de los objetos que salían en la película. La semana pasada, montando un documental, nos advierte el productor de que se ve un libro de Stephen King en una estantería. Alarma. Toca emborronar los lomos de los libros digitalmente. Si fuera una ficción, pondríamos tomos similares escritos por Stiffler Ping.. Ahora mismo, que salga un póster de una película de Spielberg en una película pequeña es un imposible. El imaginario pop de Zulueta sería legalmente inviable. Es comprensible que alguien no quiera que, por ejemplo, la foto de su abuelo aparezca de refilón en un porno alemán rodado en Mallorca (uy, si los dueños de esas villas Airbnb supieran lo que se cuece en sus propiedades…). Pero no es comprensible que el cine se esté convirtiendo en una maraña burocrática donde se crean certificados y procesos con la única finalidad de crear puestos de trabajo para agentes que no aportan nada en absoluto. Y aquí me muerdo los dedos para no mencionar un par de impuestos revolucionarios de reciente creación. Quedareme pues (ojo a la enclisis pronominal) en la queja sobre el empobrecimiento de la puesta en escena, en la burocratización del ámbito creativo, que si ya nos comía por las patas, ahora nos devora por la cabeza.. Las películas, las series y los documentales están perdiendo vigencia y espontaneidad. Los dormitorios creíbles, reconocibles, ya son cosa de las ficciones pasadas. Las estampas costumbristas, los retratos naturalistas, también. Este papeleo, estos impedimentos, se imponen desde los altos estamentos y desde las mismas empresas privadas americanas que vapulean nuestros derechos de autor y de propiedad intelectual. Al final, la manera más eficiente de dejar a alguien fuera de juego es hundirle en papeleo. Y reclama si te atreves.. Sobre la firma. Columnista en la sección de Televisión. Ha colaborado en ‘El Mundo’, ‘Letras Libres’, ‘El Confidencial’, en programas radiofónicos y ha sido guionista de ficción y entretenimiento. Licenciada en Comunicación Audiovisual, ha ganado los premios Lengua de Trapo y Ateneo de Novela Joven de Sevilla. Su último libro es ‘La conquista de Tinder’.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Televisión. Opinión. Cine. Cine español. Documental. Directores cine. Derechos autor. Nacho Vigalondo. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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