Los madrileños que hayan tenido la desgracia, el infortunio o el deber de tener que acudir al depósito de vehículos de la Policía Municipal junto al Puente de los Franceses habrán podido advertir un ornamento inusual en la entrada de las instalaciones. Una verja de hierro forjado con remates florales decora la entrada al depósito municipal en la carretera de El Pardo, número 3.. Seguir leyendo
La verja con la que el poeta granadino se hizo una de sus fotos más famosas rodea ahora el depósito de vehículos de la Policía Municipal
Los madrileños que hayan tenido la desgracia, el infortunio o el deber de tener que acudir al depósito de vehículos de la Policía Municipal junto al Puente de los Franceses habrán podido advertir un ornamento inusual en la entrada de las instalaciones. Una verja de hierro forjado con remates florales decora la entrada al depósito municipal en la carretera de El Pardo, número 3.. La valla es demasiado poética para tan prosaica función, pero su historia explica por qué ese adorno acabó ahí en 1963, cuando se instaló el escuadrón donde, todavía hoy, duermen 43 caballos del cuerpo policial municipal. Aquella bonita barrera negra fue reciclada allí tras pasar cerca de dos décadas abandonada en un almacén después de su retirada de la Fuente de Cibeles, donde se instaló como protección perimetral en 1895. Agarrado a una de esas flores que hoy separan a miles de coches de las instalaciones policiales, Federico García Lorca fue inmortalizado en 1932 en una de las imágenes más icónicas del poeta y también de la diosa.. Federico García Lorca, posando junto a la valla que rodeaba la fuente de Cibeles, en 1932, en una fotografía publicada por ‘Abc’.Abc. Federico García Lorca fue uno de los personajes más populares de la cultura en Madrid aquellos días primaverales. El periódico Abc solía retratar para su archivo a personajes de actualidad. Rara vez se hacía en espacios públicos, pero el fotógrafo anónimo que se citó con el poeta el 31 de mayo de 1932 eligió Cibeles como fondo.. Se cumplía un año de la publicación de Poema del cante jondo, Lorca ya había vuelto de Nueva York y, aquellas semanas de viajes y conferencias por Galicia y Salamanca, preparaba uno de los grandes proyectos que le hizo un artista universal, el teatro itinerante de La Barraca. Vivía a 20 minutos de Cibeles, en un ático en el número 60 de la calle de Ayala. Existen tres instantáneas de Lorca en la fuente, con traje y pajarita, posando junto a la valla.. En una tiene la mano en el bolsillo, en otra está demasiado serio y, en la más conocida, está pletórico, subido a uno de los pedestales que sostenían el elegante forjado con la mano izquierda acariciando el remate. Si la valla acabó en la grúa municipal, los pilones de granito, como el que se sostiene la valla y el cuerpo de Federico, se pueden apreciar hoy desperdigados por los jardines de la plaza de Oriente.. La valla y el dramaturgo tenían aproximadamente la misma edad. La fuente de Cibeles, con sus caños para que los vecinos llenaran sus botijos de agua, estuvo en el paseo del Prado mirando a Neptuno desde 1782, pero una remodelación del entorno un siglo después la trasladó al centro de la plaza. Despojada de su función de aguadora para los madrileños, la fuente pasó a tener la función de rotonda que sigue cumpliendo más de 130 años después. El Ayuntamiento encargó en 1895 una valla que la protegiera del tráfico. Por tanto, tenía 37 años cuando el Federico, de 33 años, posó con ella seis días antes de celebrar su 34 cumpleaños.. La valla permaneció erguida incluso durante la Guerra Civil, cuando los vecinos enterraron la fuente como protección de los bombardeos. El fotógrafo Martín Santos Yubero inmortalizó en 1939 a los niños brazo en alto sobre la montaña de tierra que solo dejaba ver el busto de la diosa celebrando el final de la guerra. Lorca ya había sido asesinado. Retirada la tierra y recuperada la normalidad en la ciudad tras la contienda, se decidió retirar la valla porque impedía la correcta visibilidad a los conductores.. La valla acabó en el almacén municipal de mobiliario urbano de la Casa de Campo. Un cementerio que salvó hasta nuestros días el histórico forjado que carece de protección cultural. El Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid confirma que “este elemento no cuenta actualmente con ningún tipo de protección específica como bien integrante del patrimonio cultural municipal ni figura con una protección singular”.. Hay datos que hacen sospechar que la verja pudo ser una creada en el taller del histórico cerrajero Bernardo Asins (1840-1897), que en 1891 forjó el cerramiento del Banco de España, protegido como Bien de Interés Cultural desde 1999, la verja de la Biblioteca Nacional o el actual Cuartel General del Ejército de Tierra, en el entorno de la fuente y cuyo parecido con la valla de Cibeles, de 1895, es evidente. Sin embargo, no hay pruebas documentales de que el cerramiento de Cibeles saliese del mismo taller que también hizo las verjas del hoy Ministerio de Agricultura en Atocha o del Palacio de Velázquez en El Retiro, según su ficha biográfica de la Real Academia de la Historia.. El itinerario de la valla fue un misterio para los madrileños durante muchas décadas. También para el propio Ayuntamiento, que no guarda registros del desmantelamiento y reinstalación de este singular mobiliario. “No disponemos de documentación municipal que permita acreditar con detalle el itinerario histórico de la verja desde su retirada de la Fuente de Cibeles hasta su actual emplazamiento”, reconocen en Cultura. Nadie reparó en la valla de la foto de Lorca durante décadas hasta que el histórico fotógrafo del Diario Ya, Gabriel Carvajal, se sorprendió en un paseo por la zona en marzo de 1984 de la belleza de la verja.. Un moderno cartel, junto a la valla que rodeó en su día la fuente de Cibeles, informa sobre la localización del Escuadrón de la Policía Municipal Diego Barcala. Hizo unas cuantas fotos y las llevó a la redacción, donde averiguaron que se trataba de la valla de Cibeles. No es casualidad que el ojo de Carvajal, fallecido en 2021, se detuviera ante los adornos de la valla. Siendo apenas un adolescente, este histórico fotógrafo de la prensa madrileña trabajó como aprendiz del mítico Martín Santos Yubero, autor de las fotos más conocidas de Madrid en los años treinta y cuarenta, como la de los niños de 1939 o las del cadáver de Calvo Sotelo. Muchas otras imágenes de Santos Yubero, visibles libremente en el archivo fotográfico de la Comunidad de Madrid, tienen a la Cibeles de fondo.. Tal y como la rescató Gabriel Carvajal del olvido en 1984, permanece hoy la valla de Lorca, rodeada de vegetación y reforzada, incluso soldada, con una funcionarial y rutinaria alambrada de hierro. Un moderno cartel de la policía saluda a los vecinos que van a recoger su vehículo en la grúa municipal y nombra al Escuadrón Municipal. El Ayuntamiento no prevé una reubicación del forjado histórico. “No está prevista actualmente ninguna actuación específica sobre este elemento, ya sea de conservación, modificación o cambio de ubicación, al no existir en este momento razones que justifiquen una intervención de estas características”, explican.
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