Soledad Gallego-Díaz declaró que al llegar a Buenos Aires como corresponsal de este periódico, hizo su misión explorar y comprender la ciudad. Intentó comprender los diversos barrios creando una serie de itinerarios que le permitieron explorar sus rincones ocultos. Comenzó a abrirse paso entre el grupo. Cada mañana, por ejemplo, se subía a un autobús, viajaba kilómetros, luego bajaba dondequiera que el impulso lo golpeara y comenzaba a caminar. No tenía un plan claro y a menudo se desviaba. Es útil imaginarla como una exploradora: supongamos que se puso binoculares imaginarios para examinar lo que estaba en la distancia, mientras que lo inmediato era algo que la arrastraba. Hacía un par de preguntas y se entretenía con cosas pequeñas e insignificantes. No tenía que correr a la escena con mi cuaderno y pluma cada vez que se publicaba una noticia.
Sol Gallego Díaz confió en los paseos, libros y conversaciones como herramientas clave en su trabajo como periodista.
Soledad Gallego-Díaz declaró que al llegar a Buenos Aires como corresponsal de este periódico, hizo su misión explorar y comprender la ciudad. Intentó comprender los diversos barrios creando una serie de itinerarios que le permitieron explorar sus rincones ocultos. Comenzó a abrirse paso entre el grupo. Cada mañana, por ejemplo, se subía a un autobús, viajaba kilómetros, luego bajaba dondequiera que el impulso lo golpeara y comenzaba a caminar. No tenía un plan claro y a menudo se desviaba. Es útil imaginarla como una exploradora: supongamos que se puso binoculares imaginarios para examinar lo que estaba en la distancia, mientras que lo inmediato era algo que la arrastraba. Hacía un par de preguntas y se entretenía con cosas pequeñas e insignificantes. No tenía que correr a la escena con mi cuaderno y pluma cada vez que se publicaba una noticia.
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