Podría ser una novela eterna y en parte se le acerca, porque suma casi 700 páginas. Pero es que La piel hembra (Barrett en España, Alfaguara en América Latina) es como las casas, todo es poco si queremos disfrutar a lo grande, si necesitamos zonas para dormir, comer, pero también descansar, salir al jardín, tomar el sol y hasta perder el tiempo. La nueva novela de Elaine Vilar Madruga no es, por ello, un apartamento justito para apañarnos en medio de la ciudad, sino una hacienda entera en la que perdernos por el gusto de abrazar y ampliar temas y personajes que ella va sembrando, soltando y retomando en el momento justo, a medida que avanza la historia y cuando ya los echábamos de menos.. Seguir leyendo
Podría ser una novela eterna y en parte se le acerca, porque suma casi 700 páginas. Pero es que La piel hembra (Barrett en España, Alfaguara en América Latina) es como las casas, todo es poco si queremos disfrutar a lo grande, si necesitamos zonas para dormir, comer, pero también descansar, salir al jardín, tomar el sol y hasta perder el tiempo. La nueva novela de Elaine Vilar Madruga no es, por ello, un apartamento justito para apañarnos en medio de la ciudad, sino una hacienda entera en la que perdernos por el gusto de abrazar y ampliar temas y personajes que ella va sembrando, soltando y retomando en el momento justo, a medida que avanza la historia y cuando ya los echábamos de menos. Seguir leyendo
Podría ser una novela eterna y en parte se le acerca, porque suma casi 700 páginas. Pero es que La piel hembra (Barrett en España, Alfaguara en América Latina) es como las casas, todo es poco si queremos disfrutar a lo grande, si necesitamos zonas para dormir, comer, pero también descansar, salir al jardín, tomar el sol y hasta perder el tiempo. La nueva novela de Elaine Vilar Madruga no es, por ello, un apartamento justito para apañarnos en medio de la ciudad, sino una hacienda entera en la que perdernos por el gusto de abrazar y ampliar temas y personajes que ella va sembrando, soltando y retomando en el momento justo, a medida que avanza la historia y cuando ya los echábamos de menos.. Hablamos de la nueva novela de esta autora cubana nacida en La Habana en 1989 que ya deslumbró con El cielo de la selva (Lava) y que ahora entrega un riquísimo enjambre de personajes que libran sus batallas en un pueblo de rencores, de portazos y de aislamiento donde la redención no es posible, en general.. Tenemos varios protagonistas interesantes: está Iván, el cura descreído y mentiroso capaz de decir cualquier cosa a los lugareños para calmarles el ánimo; tenemos a todas las mujeres del pueblo que han sido poseídas por Dios en una noche loca de la que nacerán varios aspirantes a Mesías; está Laputa, o Rosalía, la prostituta sabia y la única dueña de su voluntad, que ha recibido en su cama a todos los hombres de varias generaciones. Conoce sus secretos, sus debilidades, sus barbaridades y es por ello que todas las mujeres van a ella -también- en busca de consejo; están dos chicas que se aman; están los matrimonios revenidos; están los poderes sobrenaturales de alguna protagonista que logra fertilizar sus tierras gracias a su sudor o de una niña que hace milagros con su pelo mágico; y están los machócratas, convencidos de que aún deben imponer su voluntad. Porque la novela, como toda la literatura de Vilar Madruga, está escrita desde una mirada feminista y actual fulminante.. Está todo eso, decimos, y un estilo gótico apabullante, un renacimiento del realismo mágico que logra dar verosimilitud al absurdo. Pero, sobre todo, hay un gran hilo común y es el deseo. La piel hembra es un gran libro sobre el deseo. Lo que Vilar Madruga llama “lumbre sin riendas” y que no es otra cosa que la pasión, enciende a las personas y recorre el pueblo sin contemplar límites de edad, género o condición hasta poder incendiar a todos y causar revoluciones. Todos sucumben a esa pulsión poderosa, aunque se escandalicen por ella, porque el pecado es solo un invento reciente del hombre, como vienen a decir.. Y donde hay sexo hay muerte, la natural y la que causan los cuchillos y las guerras. Como hay explotación, miseria, aislamiento, una sensación de laberinto en las montañas y en las mentes, un hambre y una necesidad de arrancar limosnas de la tierra estéril y un juego de espejos entre la iglesia y la casa de Laputa, como también entre todas las casas del pueblo que iluminan los recovecos más opresivos de la intimidad de cada una. Vilar Madruga ilumina esos recovecos hasta llevarnos a suelos que ocultan maridos asesinados o muros que esconden amantes emparedados. Todo muy real.. La novela que más proyección dio a esta autora cubana fue El cielo de la selva, uno de los libros del año de Babelia en 2023, que nos arrastró hasta una hacienda regentada por una vieja y dos hijas, una de ellas loca, que debían tener hijos para darlos a la selva en sacrificio. Elaine Vilar alumbró ahí una naturaleza selvática con vida propia que se iba cobrando víctimas del vientre de unas mujeres acostumbradas a sacrificar para sobrevivir. Metáfora de todas las violencias, el libro trascendió fronteras y convirtió a su autora en gran revelación. Y fue apoyada por autoras hoy líderes en ese territorio entre lo fantasioso, lo monstruoso y también la inquietud que nos provoca lo real como Mariana Enriquez, María Fernanda Ampuero, Mónica Ojeda, Alana S. Portero o Cristina Morales.. Esta vez, la maternidad no está en el centro, pero también emerge con potencia a través de esas madres convencidas de haber engendrado bebés mesías, hijos del propio Dios capaces de hacer milagros que les sacarán de la pobreza y la inanidad. El nenemesías de una de las ancianas protagonistas, Federico, no es sino un engendro de mala salud y peor carácter, pero ella solo le verá virtudes. Y poderes sobrenaturales. Y no será este el embarazo más extraño sino el de dos mujeres que se aman, Puma y Maná, que logran engendran su criatura, hija esta vez del verdadero amor. Niña, esta sí, más que milagrosa.. Pero es la figura del cura Iván, uno de los antiguos y devotos enamorados de Rosalía, una de las mejores aportaciones del libro y prueba de que no solo de mujeres vive la literatura de Elaine Vilar Madruga. Adicto a las hostias (de comer) por todo el hambre que padeció de niño, perdió la fe en Dios hace mucho, si es que alguna vez la tuvo, porque para él la única diosa era ella, Laputa. Y miente sobre el más allá para decir a cada uno lo que quiere oír. La fe y la iglesia se convierten, así, en otro constructo de la convención social llamada a aplacar a las gentes sin respuesta.. La historia crece, se extiende y te envuelve porque no te suelta nunca. Y porque asombra siempre. Elaine Vilar Madruga es dramaturga, poeta, profesora de escritura creativa hoy residente buena parte del año en Canadá. Tiene decenas de obras publicadas, pero son estas dos las que la han situado en un plano internacional por todo lo alto. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) la acaba de incluir en su lista de los autores menores de 40 años que “están ampliando los horizontes de la novela contemporánea”. Hora de disfrutarla.. Elaine Vilar Madruga. Barrett, 2026. 664 páginas. 32,90 euros. Búsquelo en su librería
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