El cielo de Boadilla del Monte se había despejado de ceniza este sábado por la mañana, casi nadie llevaba mascarilla y la gente había vuelto a las terrazas. Nada que ver con el día anterior, cuando el alcalde, Javier Úbeda, reconoce que pasaron un mal rato hasta que el viento cambió de dirección. El fuego del gran incendio que arrasa el suroeste de la Comunidad de Madrid ha afectado a pequeños pueblos de la zona rural, la más periférica de la región. De haber penetrado hacia la capital, las llamas hubieran afectado a los municipios acomodados y mucho más poblados como Villanueva de la Cañada, Villaviciosa de Odón o Boadilla, donde se asientan lo que algunos llaman urbanizaciones bosque, entornos privilegiados pero expuestos al peligro de los incendios.. Seguir leyendo
Los municipios acomodados del oeste de Madrid han esquivado el avance del gran incendio en la región, pero temen que la amenaza vuelva en otro momento
El cielo de Boadilla del Monte se había despejado de ceniza este sábado por la mañana, casi nadie llevaba mascarilla y la gente había vuelto a las terrazas. Nada que ver con el día anterior, cuando el alcalde, Javier Úbeda, reconoce que pasaron un mal rato hasta que el viento cambió de dirección. El fuego del gran incendio que arrasa el suroeste de la Comunidad de Madrid ha afectado a pequeños pueblos de la zona rural, la más periférica de la región. De haber penetrado hacia la capital, las llamas hubieran afectado a los municipios acomodados y mucho más poblados como Villanueva de la Cañada, Villaviciosa de Odón o Boadilla, donde se asientan lo que algunos llaman urbanizaciones bosque, entornos privilegiados pero expuestos al peligro de los incendios.. “Hemos pasado momentos bastante tensos porque piensas que en algún momento nos puede pasar”, decía este sábado Melina Da Lolio, una vecina de la Urbanización El Bosque, de Villaviciosa de Odón, que daba un paseo en familia por Boadilla. “Ayer (por el viernes) tuvimos la televisión encendida todo el rato porque tenemos amigos afectados”.. Tan solo a 30 kilómetros de Boadilla se han producido evacuaciones, en municipios como Navalagamella. Aquí no se ha desatado el pánico, pero el episodio ha dejado mal cuerpo a algunos. “Noto hoy a la gente de Boadilla menos bien”, decía María Antonia Colado, de 76 años. “Es que estamos haciendo frontera”.. Varios comensales sentados este sábado a primera hora de la tarde en la terraza de Le Port, un restaurante con vistas al monte de Boadilla.FERNANDO PEINADO. Boadilla del Monte es el segundo municipio más rico de España y lleva décadas recibiendo a madrileños que buscan vivir cerca del entorno natural. El municipio dispone de casi 1.000 hectáreas de monte público y otras 1.000 de monte privado. Un eslogan del Ayuntamiento es “siempre verde”.. Todos los veranos esta ciudad de 66.349 habitantes se pone en alerta. La peor pesadilla es un incendio en el Monte de Boadilla, el orgullo de los vecinos. Por fortuna no ha habido grandes incendios en la localidad recientemente, aunque sí se recuerdan varios sustos. A principios de junio ardió un chalé por un incendio que comenzó en las plantas arizónicas que bordeaban la vivienda. La rápida intervención de los bomberos de la Comunidad impidió la propagación a otras parcelas.. Los incendios forestales que afectan a núcleos urbanos son una tragedia recurrente. El verano pasado murió una persona y salieron ardiendo varios chalés en otro municipio madrileño, Tres Cantos, cuando se desató un incendio que se propagó a velocidad de vértigo por el monte bajo. Y este verano la virulencia de varios incendios en España ha obligado a desalojar decenas de localidades.. El alcalde Úbeda, del Partido Popular, estaba reunido este sábado por la mañana en su despacho con varios mandos de policía y protección civil analizando la evolución de la catástrofe por si el Centro de Mando les pidiera ayuda para acoger a evacuados en un polideportivo climatizado.. El alcalde de Boadilla del Monte, Javier Úbeda, reunido este sábado por la mañana con varios responsables de seguridad del municipio.FERNANDO PEINADO. Para prevenir incendios, Boadilla recurre a ovejas bombero, que pastan entre diciembre y junio en el monte para que se coman la hierba seca que sirve de combustible al fuego. En verano, se activa un retén de los bomberos forestales en una finca del municipio, y desde hace unos días cuentan con un dron de vigilancia cuyas tareas van desde la prevención de incendio a la detección de personas perdidas.. Desde la oposición, el PSOE de Boadilla reconoce que el cuidado del monte es bueno, pero cree que podría ser mejor si el alcalde apoyara una larga reivindicación de los socialistas que consiste en la declaración de utilidad pública de todo ese espacio verde, la máxima protección posible. Ese catalogación, dicen, entregaría la responsabilidad a la Comunidad de Madrid, con más recursos, y además blindaría ese terreno frente a los “especuladores urbanísticos”.. El secretario de Medio Ambiente de los socialistas locales, Paco Fernández Castán, dice que debe haber mucha vigilancia porque el monte de Boadilla es una “joya”. “¿Qué otro municipio tiene un espacio forestal como el que tiene Boadilla a 14 kilómetros de la Puerta del Sol?“, se pregunta.. La respuesta rápida es clave. Por eso, algunas de estas urbanizaciones tienen la suerte de contar cerca con un parque de bomberos, como es el caso de La Finca de Pozuelo de Alarcón, el exclusivo complejo donde vive parte de la élite y celebridades de España. Cada cierto tiempo salta la noticia de que uno de estos chalés ha ardido.. La lucha contra el fuego también es responsabilidad de los vecinos de estas urbanizaciones. En los grupos de WhatsApp de La Cabaña, que pertenece a Pozuelo de Alarcón, los vecinos recuerdan la necesidad de cortar y regar las arizónicas, esos setos que protegen la intimidad y que son tan peligrosos porque se queman rápido cuando están secos. Precisamente por el riesgo de incendio, los ayuntamientos multan a los vecinos que descuidan sus jardines, un problema común cuando estos chalés no son habitados continuamente.. Con todo, el verdadero temor de los vecinos de La Cabaña son los pirómanos, dice una residente, Ana Castro. Han denunciado ya varios conatos de incendio provocados en el monte con el que conviven, Montegancedo, uno de los últimos pulmones verdes que le quedan a Pozuelo. Varios promotores inmobiliarios tienen una batalla legal contra los ecologistas, que han paralizado judicialmente sus planes. “Los vecinos organizamos rondas de vigilancia porque no nos fiamos”, dice Castro.. ¿Tiene algo que contar? Escriba a fpeinado@elpais.es
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