Javier Cercas tenía 14 años el día que salió a la calle EL PAÍS, el 4 de mayo de 1976. Los partidos políticos todavía eran ilegales, pero al joven Cercas aún no le preocupaba tanto la política como para leer la prensa. Aquel diario se convirtió rápidamente en un fenómeno de éxito. Conectó con miles de lectores que deseaban sacudirse la caspa del franquismo y, como dijo Manuel Vicent, nació sin el pecado original de la dictadura. Dado que solo pudo salir a la calle tras la muerte de Franco, se ahorró el bochornoso ejercicio de cubrir de halagos su obituario.. Seguir leyendo
Javier Cercas tenía 14 años el día que salió a la calle EL PAÍS, el 4 de mayo de 1976. Los partidos políticos todavía eran ilegales, pero al joven Cercas aún no le preocupaba tanto la política como para leer la prensa. Aquel diario se convirtió rápidamente en un fenómeno de éxito. Conectó con miles de lectores que deseaban sacudirse la caspa del franquismo y, como dijo Manuel Vicent, nació sin el pecado original de la dictadura. Dado que solo pudo salir a la calle tras la muerte de Franco, se ahorró el bochornoso ejercicio de cubrir de halagos su obituario. Seguir leyendo
Javier Cercas tenía 14 años el día que salió a la calle EL PAÍS, el 4 de mayo de 1976. Los partidos políticos todavía eran ilegales, pero al joven Cercas aún no le preocupaba tanto la política como para leer la prensa. Aquel diario se convirtió rápidamente en un fenómeno de éxito. Conectó con miles de lectores que deseaban sacudirse la caspa del franquismo y, como dijo Manuel Vicent, nació sin el pecado original de la dictadura. Dado que solo pudo salir a la calle tras la muerte de Franco, se ahorró el bochornoso ejercicio de cubrir de halagos su obituario.. Medio siglo después Cercas ha escrito un libro sobre aquel diario que tanto ha condicionado su vida como lector y escritor, publicado por Random House y presentado este domingo en Matadero, Madrid, en una conversación con el director de EL PAÍS, Jan Martínez Ahrens. “Este libro”, desveló Cercas, “fue idea de Jan. ‘Si lo escribo’, le dije, ‘ya sé como se titulará: El periódico de la democracia“. ”No es laudatorio”, puntualizó el escritor, “es meramente descriptivo, un hecho. EL PAÍS nace casi dos meses antes de que el Rey nombre a Adolfo Suárez presidente del Gobierno. Se está gestando la democracia y contribuye a ella de forma decisiva. Se juega literalmente el tipo el 23-F, es el único que sale a la calle. Después de la de hoy, es la portada más importante de su historia”.. Javier Cercas durante su intervención en la charla con el director de El País, Jan Martínez Ahrens.Carlos Rosillo. Cercas confesó que aún le emociona recordar los editoriales de aquellas siete ediciones extraordinarias donde, pese a dar por hecho que el golpe va a triunfar, expresa su compromiso con la Constitución. Un día que marcó la identidad del diario para siempre. “Es el periódico de referencia en nuestro país y el periódico español que existe fuera de España. El escritor Juan Villoro dice para saber lo que pasa en México hay que leer EL PAÍS”, destacó. Y eso también tiene un precio. “Hay dos detalles que demuestran la importancia del diario: una es la inquina y otra la cantidad de leyendas que despierta. Es algo que también ocurre con el Vaticano”, bromeó. “Nos han llegado a llamar la agrupación de Miguel Yuste”, apostilló con sorna Jan Martínez Ahrens.. El autor de Anatomía de un instante se convirtió en lector asiduo del diario en la universidad. Le enganchó aquella mezcla entre el rigor prusiano de sus páginas informativas y el tono ácrata de firmas como Francisco Umbral. El diario se parecía a él mismo. Un hambriento de cultura que soñaba con ser escritor pero que también devoraba noches, cerveza y rock and roll. El libro no es la historia de EL PAÍS, aunque se reflexione sobre algunos momentos, sino el testimonio de un lector empedernido, que acabó cumpliendo el sueño de ser escritor y columnista.. El escritor Javier Cercas firma ejemplares de su libro durante el Festival de los 50 años de El País en Matadero Madrid.Jaime Villanueva. En el libro cuenta que Soldados de Salamina, la novela que le convirtió en un fenómeno internacional, debe mucho de su aire literario a las columnas que comenzó a escribir en las páginas de Cataluña por invitación de Agustí Fancelli. Al poco de salir ese libro, antes aún de que se convirtiese en una bomba gracias al entusiasmo que despertó en Vargas Llosa, aireado en el diario, el entonces responsable de El País Semanal, Álex Martínez Roig, invitó a Cercas a escribir dos columnas bimensuales. El escritor bautizó la sección como Palos de ciego. Sus artículos políticos años después sobre el procés centraron parte de la conversación en Matadero, en la que Cercas elogió el pluralismo de las páginas de Opinión del diario durante aquella crisis, “la más grave vivida en España desde el 23-F”.. “¿Crees que puede resurgir de nuevo ese movimiento independentista con un Gobierno del PP y Vox?“, le preguntó Jan Martínez Ahrens. ”No puedo contestar a eso, es una pregunta difícil. El procés estuvo acompañado de factores muy favorables como la crisis económica general. El euro estuvo a punto de irse al carajo. Ocurrió el Brexit, había factores que favorecieron lo que ocurrió. El problema no está resuelto porque los sucesivos Gobiernos españoles no tienen proyecto para resolverlo. Ahora le hemos puesto una cataplasma, pero no es una solución», reflexionó el escritor antes de apuntar una salida. “Hay una solución y consiste en pasar de una mentalidad autonomista a una federalista, también necesitamos eso en Europa. Pero los Gobiernos lo que hacen es poner parches”, censuró.. Javier Cercas y Jan M. Ahrens en el escenario frente al público, este domingo.Carlos Rosillo. Entre las confidencias que compartió con el público en el acto de clausura del Festival de los 50 años de EL PAÍS, el escritor se confesó políticamente: “Si votara con las tripas, votaría a Buenaventura Durruti. Pero voto con la cabeza. Soy un puñetero socialdemócrata, que es lo más aburrido que hay”. “Aspiro a una Noruega con sol y tapas”, dijo entre las risas del auditorio.. El director de EL PAÍS cerró el diálogo con la misma pregunta que se plantea Cercas al final del libro: “¿Qué hacer para seguir siendo el periódico de la democracia?“. ”Si tuviera respuesta, pediría que me nombrasen director de EL PAÍS. Creo que hay redoblar la apuesta de hace 50 años. Es obvio que vivimos en una crisis de la democracia en el mundo, la respuesta a eso es dotarnos de más democracia. Otra apuesta de entonces fue Europa, el diario se presenta como europeísta desde el primer día. Hoy esa apuesta hay que redoblarla e ir a una Europa federal. O vamos a eso o no vamos a ninguna parte. Europa es la única utopía razonable que hemos construido los europeos. Y lo más importante de la apuesta del diario, es contar las cosas como son».
EL PAÍS
