Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. No está claro si la frase es de Fredric Jameson o Mark Fisher, pero parece una de las verdades más evidentes de nuestro tiempo porque refleja bien una sensación extendida: la ausencia de imaginación política. Todas las propuestas se mueven en torno al mismo sistema inevitable. Con diferente estilo, todo el mundo juega al mismo juego basado en la prevalencia de la propiedad privada individual y los mercados globales desregulados. ¿Cómo será el futuro? No lo sabemos, pero capitalista.. Seguir leyendo
Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. No está claro si la frase es de Fredric Jameson o Mark Fisher, pero parece una de las verdades más evidentes de nuestro tiempo porque refleja bien una sensación extendida: la ausencia de imaginación política. Todas las propuestas se mueven en torno al mismo sistema inevitable. Con diferente estilo, todo el mundo juega al mismo juego basado en la prevalencia de la propiedad privada individual y los mercados globales desregulados. ¿Cómo será el futuro? No lo sabemos, pero capitalista. Seguir leyendo
Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. No está claro si la frase es de Fredric Jameson o Mark Fisher, pero parece una de las verdades más evidentes de nuestro tiempo porque refleja bien una sensación extendida: la ausencia de imaginación política. Todas las propuestas se mueven en torno al mismo sistema inevitable. Con diferente estilo, todo el mundo juega al mismo juego basado en la prevalencia de la propiedad privada individual y los mercados globales desregulados. ¿Cómo será el futuro? No lo sabemos, pero capitalista.. Seguir leyendo
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