La idealización del pasado no lleva a ningún sitio: desconfíen siempre de los nostálgicos. Y no, cualquier tiempo pasado no fue mejor. El Teatre Lliure inició sus andaduras en 1976, y ya desde sus inicios construyó un relato que ha permanecido inamovible durante cinco décadas. El carácter cooperativo, la juventud y la libertad de un proyecto donde el teatro se mezclaba con la vida y todos pintaban telones y cosían pantalones se convirtió rápidamente en un mito fundacional. Resulta un acierto que el Lliure (que estos días tiene L’òpera de tres rals en Montjuic) haya encargado a una compañía joven que haga lo que quiera con su patrimonio. A partir del mítico montaje La bella Helena (dirigido por Pere Planella en 1979), el dramaturgo mallorquín Miquel Mas Fiol y su Col·lectiu Miserable reflexionan, como ya es habitual, sobre las miserias del teatro. El de ahora y el de antes.
La idealización del pasado no lleva a ningún sitio: desconfíen siempre de los nostálgicos. Y no, cualquier tiempo pasado no fue mejor. El Teatre Lliure inició sus andaduras en 1976, y ya desde sus inicios construyó un relato que ha permanecido inamovible durante cinco décadas. El carácter cooperativo, la juventud y la libertad de un proyecto donde el teatro se mezclaba con la vida y todos pintaban telones y cosían pantalones se convirtió rápidamente en un mito fundacional. Resulta un acierto que el Lliure (que estos días tiene L’òpera de tres rals en Montjuic) haya encargado a una compañía joven que haga lo que quiera con su patrimonio. A partir del mítico montaje La bella Helena (dirigido por Pere Planella en 1979), el dramaturgo mallorquín Miquel Mas Fiol y su Col·lectiu Miserable reflexionan, como ya es habitual, sobre las miserias del teatro. El de ahora y el de antes. Seguir leyendo EL PAÍS
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia
La comedia de Miquel Mas Fiol sobre una ‘troupe’ que monta la opereta de Jacques Offenbach reflexiona sobre las miserias del teatro y reparte pullas que en ocasiones resultan gratuitas
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La idealización del pasado no lleva a ningún sitio: desconfíen siempre de los nostálgicos. Y no, cualquier tiempo pasado no fue mejor. El Teatre Lliure inició sus andaduras en 1976, y ya desde sus inicios construyó un relato que ha permanecido inamovible durante cinco décadas. El carácter cooperativo, la juventud y la libertad de un proyecto donde el teatro se mezclaba con la vida y todos pintaban telones y cosían pantalones se convirtió rápidamente en un mito fundacional. Resulta un acierto que el Lliure (que estos días tiene L’òpera de tres rals en Montjuic) haya encargado a una compañía joven que haga lo que quiera con su patrimonio. A partir del mítico montaje La bella Helena (dirigido por Pere Planella en 1979), el dramaturgo mallorquín Miquel Mas Fiol y su Col·lectiu Miserable reflexionan, como ya es habitual, sobre las miserias del teatro. El de ahora y el de antes.
En 1989 La Cubana estrenó un espectáculo que ha inspirado a varias generaciones de teatreros: Cómeme el coco, negro sigue siendo uno de los homenajes más bonitos (e insuperables) que se han hecho al mundo de los cómicos. Mas Fiol y su troupe empiezan con La bella Helena para enseguida romper con todo, en plan La función que sale mal, y se cuestionan qué sentido tiene montar la opereta de Jacques Offenbach hoy en día. El problema es que para romperlo todo primero hay que saber qué se rompe, y las chanzas y pullas repartidas contra varios nombres propios del teatro catalán acaban resultando gratuitas. Y que conste en acta que estoy muy a favor de airear los trapos sucios del Lliure, un sitio donde la lucha de egos, las polémicas y las cancelaciones han estado al orden del día desde su fundación.
Al final, de este montaje recordaremos un entremés hilarante e hiriente a partes iguales hecho con títeres, el monólogo de Lluís Oliver que nos recuerda que las familias teatrales a veces también fallan, las imágenes proyectadas con Anna Lizaran, Juanjo Puigcorbé, Lluís Homar o Imma Colomer (“Al carrer! Al carrer!”) en La bella Helena original y el homenaje a las compañías jóvenes (actuales) que siguen luchando por estrenar en salas que les regatean la taquilla. Estos son, también, los teatreros libres que tendríamos que homenajear. Ahora y siempre.
Tot fent ‘La bella Helena’
Dramaturgia y dirección escénica: Miquel Mas Fiol (a partir de la opereta de Jacques Offenbach). Dirección musical: Pablo Ruz.
Intérpretes: Sergi Boqué, Jordi Cornudella Heras, Gerard Franch, Carme Milán, Lluís Oliver, Mel Salvatierra, Núria Vinyals Mañarikua.
Teatre Lliure de Gràcia. Barcelona. Hasta el 18 de octubre.
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