Brecht tenía cintura. En 1928 le presentaron a un empresario en busca de una obra. El dramaturgo intentó interesarle en un drama que estaba componiendo, pero como su interlocutor ponía cara de póquer, se apresuró a hablarle de una ópera cómica: Elisabeth Hauptmann, su más estrecha colaboradora, acababa de traducir The Beggar’s Opera (la ópera del mendigo), del británico John Gay. Tras escuchar el argumento, el empresario intuyó que sería un éxito.
Brecht tenía cintura. En 1928 le presentaron a un empresario en busca de una obra. El dramaturgo intentó interesarle en un drama que estaba componiendo, pero como su interlocutor ponía cara de póquer, se apresuró a hablarle de una ópera cómica: Elisabeth Hauptmann, su más estrecha colaboradora, acababa de traducir The Beggar’s Opera (la ópera del mendigo), del británico John Gay. Tras escuchar el argumento, el empresario intuyó que sería un éxito. Seguir leyendo EL PAÍS
Brecht tenía cintura. En 1928 le presentaron a un empresario en busca de una obra. El dramaturgo intentó interesarle en un drama que estaba componiendo, pero como su interlocutor ponía cara de póquer, se apresuró a hablarle de una ópera cómica: Elisabeth Hauptmann, su más estrecha colaboradora, acababa de traducir The Beggar’s Opera (la ópera del mendigo), del británico John Gay. Tras escuchar el argumento, el empresario intuyó que sería un éxito.
Die Dreigroschenoper, que se está representando en el Teatro Infanta Isabel, de Madrid, como La ópera de los tres centavos, en versión de Mario Vega, se estrenó originalmente con el título alemán, y el inglés The Beggar’s Opera escrito entre paréntesis. Debajo decía: “Una pieza a partir de la de John Gay, traducida por Elisabeth Hauptmann y adaptada por Bertolt Brecht, con música de Kurt Weill”. Su asunto es idéntico al de la obra raíz. Incluso la tesis que sostiene Brecht es la que formula Gay: la conducta de las clases dominantes no es mejor que la del hampa; el estadista y el perista son de condición similar, solo que a este se le aplica la justicia sin contemplaciones, mientras que a aquel no hay quien le tosa.
Aunque suele decirse que en esta función cristaliza la ideología marxista de Brecht, este se limita a reformular las ideas disolventes expuestas por Gay en 1728. La ópera del mendigo satiriza la corrupción del gobierno de Robert Walpole, primer ministro que se mantuvo en el poder a base de repartir fondos públicos, sinecuras y sobornos, de modo que puso al Parlamento británico al servicio de la Corona, en lugar de al servicio de la sociedad. Análogamente, Jonathan Wild, perista (el señor Peachum de la obra), monopolizó el crimen en el Londres de esos años, mientras se construía una fachada de respetabilidad como “recuperador de objetos robados”. En su adaptación, Brecht convirtió a Peachum en jefe del gremio mendicante, transformó a Lockit, carcelero de Newgate, en policía deshonesto, y agigantó la presencia de Jenny, prostituta favorita de Macheath. Por lo demás, la antiópera de 1728 seguía poniendo el dedo en la llaga 200 años después. Su irónico final con trampantojo es un calco del de Gay.
¿Y hoy, sigue La ópera de los tres centavos reflejando una realidad sangrante? El montaje de Mario Vega, protagonizado por Coque Malla, es expresivo y fidedigno, también en lo que respecta a la dirección musical: la banda de siete multiinstrumentistas, comandada por Miguel Malla, evoca limpiamente el estilo jazz band años veinte de la agrupación berlinesa original. Vega ha dispuesto una escenografía en dos alturas que imprime dinamismo al montaje. Dentro de un reparto eficaz, cabe destacar la comicidad y el lirismo de la Lucy de Andrea Guash, que mantiene un duelo canoro espléndido con la Polly de Carmen Barrantes, y que con su siguiente número arrancó un nuevo aplauso entusiástico. En lo vocal, también destaca el Peachum de Diego Molero. Coque Malla, por su parte, encarna a un Macheath sobrio, discreto y simpático, calificativos que pueden aplicarse al conjunto de la escenificación.
Mientras en la ficción dramática los policías protegían al delincuente Macheath y una plétora de mendigos se disponía a reventar la coronación de la Reina, en la calle, el día del estreno, las fuerzas del orden ejecutaban el desahucio de Maricarmen y una muchedumbre enojada se concentraba ante el “ático de Ayuso”. Brecht tiene otra obra centrada exclusivamente en el desahucio de una anciana inerme. Se titula La panadería. El teatro incisivo y la realidad riman siempre.
La ópera de los tres centavos
Texto: Brecht y Hauptmann a partir del original de Gay. Dirección y versión: Mario Vega. Madrid. Teatro Infanta Isabel, hasta el 1 de noviembre. Leganés, 6 de noviembre. Córdoba, 7. Montijo, 8. Logroño, 13. Pamplona, 14 y 15. Parla, 20. Pozuelo, 21. Burgos, 22. Alcobendas, 27.Coslada, 28. Molina de Segura, 3 de diciembre. Palma, 5, León, 9 y 10, Avilés, 11. Gijón, 12 y 13.
