La reforma del organismo fue una de las líneas maestras que el ministro de Cultura fijó al asumir el puesto Leer
La reforma del organismo fue una de las líneas maestras que el ministro de Cultura fijó al asumir el puesto Leer
El pasado mes de febrero, el Ministerio de Cultura trasladó a los sindicatos que el plan diseñado para desarrollar la interminable reforma del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (Inaem) sería convertir el organismo autónomo en una Entidad Pública Empresarial (EPE). La oposición de los representantes de los trabajadores fue tal que el departamento que dirige Ernest Urtasun decidió poner freno a esa propuesta y este miércoles la ha desechado ya por completo.. En una reunión mantenida entre representantes sindicales y representantes del Ministerio -el secretario general del Inaem, Benjamín Marco, y la jefa de Gabinete del secretario de Estado, Dulce Campos-, desde la Administración se ha trasladado que la fórmula de convertir el organismo en una entidad empresarial no se dará y que, por el contrario, se negociará un nuevo estatuto pero bajo la forma jurídica actual, la de organismo autónomo. Es decir, el Inaem se mantendrá en una línea similar a la actual, pero las partes se han comprometido a intentar «mejorar» la organización y la gestión.. La reforma del Inaem fue una de las primeras promesas que Ernest Urtasun hizo al asumir el cargo de ministro. Para ello nombró como directora general del INAEM a Paz Santa Cecilia, que había sido jefa del Departamento de Coordinación del organismo entre 2009 y 2012. Tres años después, la profundidad de esa reforma no avanza y está en el aire. De hecho, son varias las fuentes internas de Cultura consultadas por este diario que dudan de que esa reforma se pueda concluir. «No creo que la puedan hacer. Se les ha venido abajo cuando han intentado entrar a la realidad del día a día», apunta una de ellas.. Desde el equipo del ministro, no obstante, iniciden en que se apostará por «la mejora del Organismo Autónomo» y que se llevará a cabo la reforma completa durante esta legislatura. «El primer paso de este proceso se dio en 2025 con la creación de la Dirección General de Artes Escénicas y Música del Ministerio de Cultura, que ha asumido algunas de las funciones que anteriormente aglutinaba el INAEM, concretamente el fomento y difusión de la música, el teatro, la danza y el circo, gestionando las ayudas, premios y subvenciones dirigidas a estos sectores, así como la defensa del patrimonio y la coordinación con el sector».. Los representantes sindicales, en una nota informativa firmada en conjunto por Comisiones Obreras, UGT y CSIF, han vuelto a incidir en que el formato de Entidad Pública Empresarial supondría «una inaceptable mercantilización» de la cultura y, por eso, celebran que Cultura haya decidido frenar esa vía. El ministro y su equipo ya habían advertido en varias intervenciones públicas que cualquier reforma del organismo que se hiciera tendría que ser de la mano de los sindicatos.. El pasado 12 de marzo, tras la primera negativa de los representantes de los trabajadores a la propuesta, en una declaración pública, Urtasun se comprometió a aprobar durante esta legislatura la reforma del Inaem. Como también había hecho con la Ley del cine para el año 2025 y aún hoy, en mayo de 2026, el texto sigue acumulando retrasos en el plazo de enmiendas del Congreso de los Diputados. «Queda mucha legislatura por delante para hacer las reformas que todavía tenemos pendientes. Hay tiempo para hacerlas», insistía el ministro, que también remarcaba que este es «un proceso complejo».. El principal problema al que se enfrenta el Ministerio es, sobre todo, de tiempos. Porque la legislatura está en su fase final, como máximo se podría extender un año más, y la aritmética parlamentaria no favorece al Gobierno para la reforma. La propuesta de convertir el Inaem en EPE había sido la elegida por el Ministerio precisamente porque le permitía abordarla con mayor rapidez. El rechazo de los sindicatos ha hecho que esa vía no se pueda explorar y se tenga que optar por un retoque en la actual forma jurídica.. Convertir el Inaem en una Entidad Pública Empresarial que contara con un convenio propio y un estatuto propio era el planteamiento que Cultura había encontrado para que el instituto se pudiera reformar y cumplir así la gran promesa de legislatura que había hecho Urtasun. Ese modelo permitía, por un lado, flexibilizar la contratación y que la función interventora se hiciera a posteriori, al contrario de lo que sucede ahora, para agilizar los trámites. Y también que se abriera abre la opción de incluir coproducciones -que el Inaem ya tiene-, acuerdos con terceros y mecenazgos.. Sin embargo, el modelo se encontró con el rechazo masivo de los sindicatos -Comisiones Obreras, UGT, CSIF, CGT, CNT- al considerar que convertir el Inaem en EPE supondría precarizar aún más las plantillas de un organismo que ya se han visto deterioradas en los últimos años. En su primer comunicado conjunto, los representantes de los trabajadores ya habían transmitido que la fórmula para la reforma era «inadecuada» porque «la cultura pública no es una mercancía» y la misión de este organismo «no puede regirse por la rentabilidad».
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