Agosto es un buen momento para descubrir algunos de esos planes que suelen quedar fuera del circuito más habitual de la ciudad, inmensa ya en la verbena de La Paloma. Esta semana, la propuesta pasa por reservar una hora para desconectar en un centro especializado en masajes, refugiarse del calor en una piscina escondida en pleno centro o acudir al estreno nacional del nuevo espectáculo del bailaor Eduardo Guerrero.
Un espacio de bienestar que apuesta por tratamientos personalizados, las propuestas estivales del hotel CoolRooms Palacio de Atocha y el estreno de Códigos en el Teatro Fígaro EL PAÍS
Agosto es un buen momento para descubrir algunos de esos planes que suelen quedar fuera del circuito más habitual de la ciudad, inmensa ya en la verbena de La Paloma. Esta semana, la propuesta pasa por reservar una hora para desconectar en un centro especializado en masajes, refugiarse del calor en una piscina escondida en pleno centro o acudir al estreno nacional del nuevo espectáculo del bailaor Eduardo Guerrero.
Un masaje para parar y escuchar el cuerpo
Madrid no destaca precisamente por su ritmo pausado. Entre jornadas maratonianas, desplazamientos eternos y agendas apretadas, encontrar un momento para detenerse se ha convertido para muchos en una necesidad. Sobre esa idea gira el trabajo de Alba Molina, especializada en masajes personalizados y tratamientos orientados al bienestar físico y mental.
Molina explica que ninguna sesión es igual a otra. Antes de comenzar, dedica unos minutos a escuchar al cliente y conocer qué necesita. A partir de ahí, adapta el tratamiento y, en muchos casos, inicia la experiencia con una breve meditación guiada. “Lo primero que hago es escuchar. Cada persona llega en un momento distinto y por eso ningún masaje es igual a otro”, cuenta.
La profesional busca que el masaje vaya más allá de aliviar una molestia puntual. “Mi objetivo nunca ha sido solo quitar una contractura, sino ayudar a que cada persona encuentre un momento para parar, escuchar su cuerpo y salir sintiéndose mejor física y mentalmente”, explica.
Cuando la mente comienza a relajarse, sostiene, el cuerpo también responde mejor. Por eso hay sesiones centradas en la musculatura y otras en reducir los niveles de estrés antes incluso de empezar el masaje. “Hay quien necesita un trabajo más profundo sobre la musculatura y quien necesita reducir el nivel de estrés antes incluso de que empiece el masaje”, señala.
Su formación incluye quiromasaje, drenaje linfático, reflexología, nutrición, aromaterapia y yoga, disciplinas que utiliza para diseñar tratamientos individualizados: “No sigo un protocolo fijo. Cada sesión cambia porque cada cuerpo cuenta una historia diferente”.
“Muchas personas llegan desconectadas de su cuerpo. Viven con tensión desde hace tanto tiempo que creen que es su estado normal. Una parte importante de mi trabajo consiste en ayudarles a volver a escuchar lo que su cuerpo les lleva tiempo intentando decir”, añade.
El centro trabaja exclusivamente con cita previa y las sesiones cuestan entre 60 y 95 euros. También realiza tratamientos a domicilio. Los días con más demanda suelen ser de jueves a sábado. Para quienes quieran prolongar la sensación de calma fuera de la consulta, Molina recomienda algo sencillo: “Después de un masaje, merece la pena seguir cuidando ese estado de calma. Me gusta recomendar pasear por El Retiro, sentarse en una cafetería tranquila, leer un rato o simplemente caminar sin prisas”.
Una piscina en el patio de un palacio del siglo XIX
En la calle Atocha, en pleno barrio de Las Letras, el hotel CoolRooms Palacio de Atocha ha puesto en marcha su programación de verano alrededor del patio interior y la piscina del establecimiento, ubicado en una antigua casa palacio construida en 1852.
El espacio, escondido tras la fachada del edificio, concentra buena parte de la actividad estival del hotel. Hasta el 15 de septiembre se ofrecen distintas propuestas que combinan gastronomía y acceso a la piscina, desde jornadas con brunch o almuerzo hasta cenas al atardecer.
Una de las fórmulas permite utilizar la piscina entre las 12.00 y las 19.00 junto a un brunch o un almuerzo. La principal novedad de esta temporada llega al caer la tarde. El denominado Cool Pool Sunset Dinner ofrece acceso a la piscina entre las 19.00 y las 22.00 y una cena en El Patio de Atocha, el restaurante del hotel.
La programación se completa con una experiencia gastronómica centrada en caviar y champagne que se sirve en el patio interior. Todas las actividades se desarrollan en torno a este espacio ajardinado, uno de los elementos más reconocibles del edificio.
Eduardo Guerrero estrena Códigos en Madrid
El bailaor y coreógrafo gaditano Eduardo Guerrero regresará a Madrid entre el 3 y el 6 de septiembre para presentar Códigos, su nuevo espectáculo, en cuatro únicas funciones en el Teatro Fígaro.
Acompañado por José del Calli al cante y Pino Losada a la guitarra, Guerrero plantea una propuesta centrada en la identidad, la memoria y la transformación. “Más que un espectáculo flamenco, Códigos es una reflexión sobre la identidad y su lenguaje, la capacidad para renacer sin perder nuestra memoria”, explica el artista.
El montaje propone un diálogo entre baile, cante y guitarra para explorar nuevas formas de expresión desde el flamenco. “En este viaje, tradición y futuro dejan de ser opuestos, para hablar un mismo idioma”, afirma.
Lejos de grandes producciones, el bailaor sitúa el baile en el centro de la propuesta. “Me despojo de todo adorno para revelaros el pulso que arde bajo mi piel”, señala sobre una obra que define como íntima e introspectiva. “No busco el aplauso, busco sobrevivirme”, añade.
Dirigido y coreografiado por el propio Guerrero, Códigos cuenta con música original del propio Losada, vestuario de Paloma de Alba y calzado de Begoña Cervera. Las funciones comenzarán a las 20.00, excepto la del domingo, programada para las 18.00.
