La última entrega, y van seis, del más surrealista y guarrete de los ex policías se estrena con una promoción inexistente que quiere hacer de la escasez necesidad, el último alarde de un modo de promoción que nació con El proyecto de la bruja de Blair Leer
La última entrega, y van seis, del más surrealista y guarrete de los ex policías se estrena con una promoción inexistente que quiere hacer de la escasez necesidad, el último alarde de un modo de promoción que nació con El proyecto de la bruja de Blair Leer
«Torrente es un policía español, fascista, machista, racista, alcohólico y del Atleti». Así se definía en 1998 el protagonista del que sería con el paso del tiempo el fenómeno más genuino, guarrete y rentable del cine español. Lo curioso es que lo que entonces se vendía como una excentricidad residual, compendio y hasta metáfora de todo lo cutre, indeseable y rancio, ha acabado por convertirse, a juzgar por algunos eslóganes electorales, en motivo de orgullo y hasta en perfil aspiracional de algunos. Un año después, en 1999, veía la luz, por decirlo de alguna manera, una película que, en principio, nada tenía que ver con el personaje creado por Santiago Segura: El proyecto de la bruja de Blair, de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez. La película de terror se anunciaba sin, en verdad, anunciarse. Los creadores de aquella extraña y por primera vez viral producción crearon una especie de leyenda falsa destinada básicamente a confundir. No se sabía si lo contado era cierto o ficción. En realidad, era publicidad. Lo llamativo, otra vez, es que ese modo de promocionarse sin promocionarse se ha extendido de tal modo que ya es la marca de lo que se ha venido a llamar «hype silencioso», películas que hacen del secreto su forma de colarse en nuestras redes, deseos y, otra vez, aspiraciones. Pues bien, han pasado casi tres décadas, y una y otra, el personaje aquel tan zafio y tan real y la publicidad tan misteriosa y surreal, se dan la mano. Torrente 6, o Torrente Presidente, como se quiera, llega a las pantallas convertida en el secreto peor (o mejor, según se mire) de la temporada.. Torrente 6 tiene título (Torrente Presidente, ya se ha dicho) y poco más. A su estreno este viernes le acompañan columnas de opinión, reportajes ad hoc entre la sociología, el pensamiento y la simple patraña patafísica y hasta artículos como éste que describen el fenómeno que presume orgullosa y falsamente de no serlo. Pero más allá de eso que podríamos llamar lo convencional, no hay avances de lo que vendrá, no hay entrevistas ni con su director ni con el reparto que se mantiene oculto, no hay orgías promocionales de su autor por las televisiones (las habrá, pero después) y, por no haber y para desconsuelo de críticos encantados de conocerse, no hay siquiera proyecciones previas para la prensa. ¿Quiere esto decir que no hay nada? Si uno acude a la página de cine Filmaffinity, por ejemplo, lo que se encuentra es un texto que reza: «Nota informativa: la película no tendrá ni tráiler ni cartel ni se mostrará en pases de prensa previos a su estreno en cines, en una estrategia de marketing de Santiago Segura y la distribuidora, con el fin -según han declarado- de preservar las sorpresas y cameos hasta que los fans la puedan ver el día de su estreno en cines en España (13 de marzo). Tampoco hay información oficial sobre el reparto ni detalles de la trama. Cuando contemos con esa información actualizaremos y completaremos la ficha». Queda claro. O lo contrario.. «La película llega en un momento inmejorable para la taquilla con un 30% más de recaudación que el año pasado». «He podido leer críticas furibundas en la red y eso, ya de por sí, quiere decir que la campaña tiene éxito. Es decir, importa», comenta David Rodríguez, manager general en España y Portugal de Comscore Movies, la empresa que mide y audita audiencias. Para el experto, sin aventurarse a dar cifras y evitando hacer valoraciones, lo que está ocurriendo con la nueva película de Segura no tiene precedentes en España. «Ni probablemente en el mundo. Se puede asociar a El proyecto de la bruja de Blair, pero en un contexto completamente distinto. Entonces, no había redes y la forma de comunicar pasaba necesariamente por los grandes medios como mediadores necesarios. Ahora, parece que no es así. Todo es mucho más incierto y nada parece garantía de nada. Es decir, no hay relación causa-efecto de manera clara entre la campaña que se haga y el resultado. La taquilla cada vez es más impredecible, pero se diría que el fenómeno FOMO (por las siglas en inglés a ‘miedo a perderse algo’) también llega al cine», comenta. Y sigue: «En cualquier caso, Torrente llega en un inmejorable momento en lo que a recaudación se refiere. En lo que va de año las cifras son un 30% superiores a 2025. Sea por los títulos, por el frío, por los Oscar o por un cambio de tendencia, las fechas que ha elegido Sony (distribuidora de la película) son las mejores».. Cartel de la nueva película.. Lo cierto es que cada vez se afina más en lo que a comunicación (que no solo promoción) se refiere. La imagen algo cansina del propio Segura con la camiseta de la película de tele en tele (que vendrá) ahora sustituida por un calculado mutismo tiene su precedente en el denominado «hype silencioso». Quien mejor ha entendido estos últimos años que el ansia de exclusividad es el más preciado objeto de venta es la productora exageradamente cool A24. Desde hace tiempo, el estudio de títulos como las ganadoras del Oscar a mejor película Moonlight o Todo a la vez en todas partes, cintas de culto como Hereditary o Midsommar y ahora en la palestra con Marty Supreme y su protagonista bocachancla Timothée Chalamet sabe que generar escasez es el mejor camino del éxito. Su obsesión es crear algo así como una experiencia integral o, de otro modo, un ecosistema de marca que igual llama a la música, a la moda, a eso que vagamente se define como cultura digital o al propio cine. Se trata de que la audiencia forme parte de lo que se propone de manera visceral y no se quede en mero espectador. La constante apelación a que la película pertenece solo a los fans (que no a los críticos, por ejemplo) es el momento fundacional de todo esto. Pero siempre desde la reivindicación del cine como algo tan genuino que no es de recibo mercadear con él. Es decir, puro marketing sin ese ‘zafio’ marketing. Así, A24 ha hecho del color naranja y del tono siempre distraídamente impertinente de su protagonista sello y marca. Eso sí, no contaba con que un mono con dos pistolas es siempre un mono con dos pistolas. Puede pasar que hasta las mejores estrategias presenten grietas, grietas Chalamet.. «Será la mayor programación de pantallas/cines de la historia para una película española. Muy por encima de las mil pantallas ahora mismo». Ahora resulta hasta divertido comprobar la rara y, si nadie lo desmiente, fructífera asociación entre lo más chabacano que ha dado la historia de la humanidad y lo más refinado que ha inventado la publicidad. Si el universo aguanta la confluencia astral de Torrente y Timothée Chalamet podemos aventurar que, ya sí, lo aguanta todo. Sea como sea, y aunque pretendidamente invisible, sí que ha habido publicidad del ex policía del palillo. La propia distribuidora, después de lanzar unas cuantas frases gancho («La única película en la que no se ha utilizado Inteligencia Artificial… Ni de la otra»; «Blanqueando el fascismo desde 1998; «Vuelve la vergüenza del cine español» y así), encargó una encuesta, medio en broma medio en mucha broma, con 2.351entrevistas de vellón. En el sondeo se comparaba a Torrente con el resto de los candidatos a presidente (Sánchez, Feijóo, Abascal y Díaz) y los resultados, de puro extravagantes hasta previsibles («El 37% de los españoles lo sitúan como el más campechano, el 25% como el más auténtico y un 21% como el más sincero»), colocan la conversación en exactamente el punto deseado: Torrente no es un personaje de una saga de películas, Torrente es un fenómeno nacional y tan global que no cabe ni en una película ni en una sala de cine. Además, la no-promoción ha ido de la mano de todo tipo de rumores debidamente infundados con uno de ellos como bulo estrella: ¿será Kevin Spacey el malo de la película? De otro modo, pura marca.. Sea como sea, Torrente Presidente llega a nuestras vidas dispuesta a arrasar con todo. «Será la mayor programación de pantallas/cines de la historia para una película española. Muy por encima de las mil pantallas ahora mismo», comentan en la distribuidora. La idea es batir todas las marcas. Y en el todas entran absolutamente todas. La idea es conseguir el primer fin de semana superar la marca de 1.387.652 de euros, que logró Torrente 3: el protector. La idea es completar un ciclo total que llegue a los 22.107.252 de euros alcanzados por Torrente 2: Misión en Marbella. La idea es olvidarse de la cifra de 1.828.020 espectadores que congregó Torrente 5: Operación Eurovegas, la última (de 2014) y con menos éxito de todas las entregas. La idea es volver a entrar en la lista de las 40 películas más vistas de la historia del cine español, que es donde están todas sus hermanas en los puestos 8, 12, 15, 38 y 39. La idea es hacer a Torrente presidente. Caiga quien caiga. Y en silencio. O no.
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