En verano de 1992, Barcelona estaba a punto de convertirse en la ciudad más feliz del mundo. El estado de euforia colectiva que traían los Juegos Olímpicos mereció que en mi casa por fin se decidiese reemplazar un viejo televisor cuya imagen solo se centraba a base de golpes y que nos había dejado más un viernes sin ver el 1, 2, 3. Y hasta compramos un video que tuve a pleno rendimiento durante años. No nos queríamos perder ni un segundo de la llegada de la llama olímpica a la ciudad ni de aquel espectacular encendido del pebetero que nos prometían. Pero la fanfarria olímpica estuvo precedida de una extraña serie de TV3 sobre tres hermanas solteras que plasmaban a la perfección la figura de la tieta catalana. Durante los dos o tres meses previos a los juegos estuve enganchado a los enredos que se sucedían en el piso de esas tres hermanas, que se convertía en el epicentro de las disparatadas vidas de los vecinos de la emblemática calle de Verdi, en el barrio de Gràcia.. Seguir leyendo
A los 11 me reía con las historias de las vecinas de Gràcia, sin entender que retrataban los cambios sociales que ya estaban ocurriendo en la ciudad
VERANOS DE NOSTALGIA TELEVISIVA. A los 11 me reía con las historias de las vecinas de Gràcia, sin entender que retrataban los cambios sociales que ya estaban ocurriendo en la ciudad. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Las protagonistas de ‘Teresina S. A.’, en el balcón de su piso de Gràcia.LA CUBANA. En verano de 1992, Barcelona estaba a punto de convertirse en la ciudad más feliz del mundo. El estado de euforia colectiva que traían los Juegos Olímpicos mereció que en mi casa por fin se decidiese reemplazar un viejo televisor cuya imagen solo se centraba a base de golpes y que nos había dejado más un viernes sin ver el 1, 2, 3. Y hasta compramos un video que tuve a pleno rendimiento durante años.No nos queríamos perder ni un segundo de la llegada de la llama olímpica a la ciudad ni de aquel espectacular encendido del pebetero que nos prometían. Pero la fanfarria olímpica estuvo precedida de una extraña serie de TV3 sobre tres hermanas solteras que plasmaban a la perfección la figura de la tieta catalana. Durante los dos o tres meses previos a los juegos estuve enganchado a los enredos que se sucedían en el piso de esas tres hermanas, que se convertía en el epicentro de las disparatadas vidas de los vecinos de la emblemática calle de Verdi, en el barrio de Gràcia.. Teresina S. A., creada e interpretada por La Cubana, era un retrato perfecto de la Barcelona que estaba a punto de quedar atrás para pasar a ser la ciudad de moda de Europa, donde acabarían confluyendo el turismo masivo, la proliferación de Airbnb y la especulación inmobiliaria. Las Teresines–las tres hermanas se llamaban igual, pero celebraban el santo en días distintos— no tenían nada que ver con eso. En su casa se reunían todos los vecinos de la escalera para sacarse un sobresueldo trabajando en negro –un día metiendo rosas de Sant Jordi en cajas, otro día haciendo postalitas para comuniones— y soñando con tener una escalera con ascensor, portero automático y unas plantas en la entrada.. No recuerdo que la serie lograse desplazar a Sensación de vivir de los comentarios en el colegio. La atracción por las historias de los chavales de Beverly Hills duró mucho tiempo, casi hasta la adolescencia. Pero cada jueves después de cenar veía a las Teresines aun siendo consciente de que no estaba entendiendo la mitad de lo que allí ocurría. Me reía a carcajadas de los chistes y las ocurrencias, de la estética amateur de la serie e incluso sentía cierta fascinación por las absurdísimas escenas que aparecían en el televisor de las tres hermanas. A partir del tercer capítulo, empecé a grabar la serie y me recreé con algunas escenas e incluso con algunos diálogos. Pero sabía que no podía pasar de la superficie.. El piso de esas hermanas que se definían como “unas mujeres empenta [decididas] de una edad estupenda” iba más allá de la comedia de enredos y reflejaba los cambios sociales que estábamos viviendo sin darnos cuenta: la Barcelona de las tradiciones y las apariencias estaba ya dando paso, con una sorprendente naturalidad, a una ciudad moderna. La vecina que disimulaba sus problemas económicos y ocultaba el embarazo de su hija, la que fingía tener el matrimonio más feliz del mundo y la que quería estar en todas las salsas para tapar sus carencias convivían sin ningún tipo de problema con la mujer que no escondía tener una vida sexual agitada ―‘de portes endins, cadascú fa el que vol’, decía Rosita―, la pareja gay que vivía en el tercero o la mujer trans andorrana que hacía unos flanes “de restaurante”. La autenticidad en esa Barcelona ya podía empezar a convivir con las apariencias. Y a la inversa. Pero a los 11 años, no entendí la mitad de todo eso.. Casi 35 años después, he podido recuperar (y por fin entender) en Netflix esos 13 capítulos que acabaron por convertirse casi en una serie de culto en Cataluña. Y a reencontrarme con ese universo de personajes que ya de pequeño tal vez me ayudó a entender de forma inconsciente que la diferencia forma parte de la normalidad. Una rareza en la televisión pública de entonces. Ya lo advertían las Teresines en cada arranque: Som unes Teresines… i potser tu també.. Sobre la firma. Es jefe de sección de Nacional de EL PAÍS. Antes fue jefe de Economía, corresponsal en Bruselas y redactor en Barcelona. Ha cubierto la crisis inmobiliaria de 2008, las reuniones del BCE y las cumbres del FMI. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Televisión. Series comedia. TV3. Teresina. Comedia. Humor. Barcelona. Juegos Olímpicos 1992. Airbnb. Especulación inmobiliaria. La Cubana. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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