Expertos en arte cargan contra el Gobierno de Sheinbaum y el acuerdo firmado por la Fundación Santander para gestionar la colección Leer
Expertos en arte cargan contra el Gobierno de Sheinbaum y el acuerdo firmado por la Fundación Santander para gestionar la colección Leer
El pasado 21 de enero, en un encuentro con la prensa, los responsables de la Fundación Santander anunciaban que la colección Gelman quedaría bajo su gestión tras un acuerdo con la familia Zambrano, propietaria de la misma. Las obras de Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo y, sobre todo, Frida Kahlo serían el gran reclamo de Faro Santander, la infraestructura cultural que el banco inaugurará este verano en la capital cántabra.. Ese acuerdo, sin embargo, ha acabado abriendo un debate nacional en México en el que ha tenido que intervenir hasta la presidenta, Claudia Sheinbaum. Más de 400 expertos en arte han firmado ya una carta en la que exigen transparencia al Ejecutivo, se oponen a la salida de las obras y critican que Santander sea el lugar definitivo para exponer esa colección. «Por qué tiene que proteger este patrimonio y difundirlo una entidad financiera extranjera y no nuestro Gobierno. Ese trabajo es del Gobierno, que además está obligado por la ley. ¿Puede más un banco que todo nuestro país?», expone María Minera, crítica de arte y firmante de la carta. «Entiendo que al ser una colección no se expropie porque eso generaría pánico entre el coleccionismo, pero deberíamos plantearnos que estas obras generen aquí economía. Simbólicamente le pertenecen al pueblo de México».. El principal punto de fricción son las obras de Frida Kahlo, sobre las que pesa una normativa del año 1984 en la que se detalla que «queda prohibida la exportación» de sus obras, salvo en «casos excepcionales» en los que el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) autorice su «exportación temporal» por «la conveniencia de la difusión de la cultura nacional en el extranjero». En este momento, hay expuestas de forma permanente en el país centroamericano cuatro de las más de 150 obras que firmó la pintora. «Es como si España entregara toda su obra de Velázquez a una entidad privada y extranjera», aporta el historiador Francisco Berzunza. Y sigue: «El Prado tiene una sala completa de Velázquez como el artista fundacional en la historia del arte español y Las Meninas nunca han salido del Prado. Frida no es nuestra artista fundacional, pero es un análogo. ¿Por qué es más sencillo ver sus obras fuera de México que dentro de nuestro país?».. La colección Gelman ha vivido sumida en la polémica desde 1998, cuando falleció Natasha Gelman, última propietaria. En su testamento se designó como albacea al curador estadounidense, Robert Littman. Tras varios procesos judiciales en la primera década de los 2000, este acordó en 2023 la venta a la familia Zambrano. Con ellos ha llegado la Fundación Santander al acuerdo para gestionar las obras hasta 2030, con un regreso en 2028 a México para cumplir con la legislación aduanera, tal y como publicó The Guardian. Aunque ese convenio es extensible. «La gran duda que nos surge es qué va a pasar a partir de 2030. No sabemos si Santander se adjudicará la colección y dirá que las piezas son tan frágiles que no pueden viajar y que se van a quedar allí como su casa permanente. Para ver la obra de Frida, tendremos que viajar a España, porque el Gobierno mexicano no ha cuidado ni a los mexicanos ni a su patrimonio», apunta Ximena Apisdorf Soto, curadora, analista cultural y firmante de la carta contra el acuerdo.. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ante la polémica abierta, tuvo que salir el lunes al paso de las acusaciones que señalan también a su Gobierno ya que el Inbal es el que tiene dar permisos para la salida de esas obras del país . «Las autoridades de Cultura van a cumplir con la ley y van a defender el patrimonio artístico», aseguró en una rueda de prensa en la que también remarcó: «¿Cuántas veces quieren que digamos que la Secretaría de Cultura está cumpliendo con la ley?». Sin embargo, el sector cultural mexicano insiste en la aplicación de la ley de 1984. «Se puede vender esto como una gran cosa, disfrazarla como una forma de cuidar el patrimonio, pero es simplemente una transacción financiera que está permitiendo el Gobierno», concluye María Minera.. En la presentación de la nueva colección Gelman Santander, el director del Faro Santander, Daniel Vega, remarcó que la presencia permanente de las obras en España estaba garantizada por «lo flexible» de la normativa mexicana. Esa declaración ha levantado también suspicacias entre los firmantes de la carta que carga contra el acuerdo. «El origen de la indignación popular creo que radica en eso, sobre todo cuando hablamos de Frida Khalo. Claramente ella es un icono cultural definitivamente equiparable a la Piedra del Sol en el Museo de Antropología», aporta Berzunza. Y concluye Minera: «No es flexible para nadie en México más que para el Banco Santander».. Ante la polémica generada, la Fundación Santander hizo público un comunicado en el que defienden que el acuerdo no implica «en ningún caso» ni la adquisición ni el traslado definitivo de la colección fuera de México. «Se mantiene una estrecha comunicación y coordinación con el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura de la Secretaría de Cultura de México, para que, en su momento y con su autorización, se gestionen los permisos correspondientes para la exportación temporal de las obras Monumento Artístico que forman parte de esta colección. De igual forma, para la supervisión del estado de conservación de las mismas durante su exhibición en el extranjero». agrega el escrito.
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