Juan Carlos Chans es funcionario municipal y en febrero de 2025 pidió al Ayuntamiento de Madrid que activara el protocolo de acoso laboral. Trabaja en la Junta de Distrito de Hortaleza y la denuncia era contra el coordinador general por lo ocurrido durante los dos años previos. Entre las acusaciones, enumeró: clima de ansiedad, estrés, humillaciones, trato “despreciativo imposible de soportar”, retirada de funciones y complementos salariales como castigo, aislamiento laboral o amenazas de abrir un expediente en su contra. El Consistorio inadmitió la solicitud porque consideró que eran “medidas organizativas” y “discrepancias técnicas” que no constituyen acoso. “Los hechos descritos se encuadran en un conflicto laboral subyacente”, determinaron. El trabajador, que pidió ayuda psicológica por recomendación de su médico, ha recurrido esta decisión ante el contencioso-administrativo. Su relato de hostigamiento no es único y trasciende al distrito. Compañeros de Hortaleza y Chamartín ―caso que reveló Eldiario.es― cuentan experiencias similares. Algunos han acudido a la vía judicial tras ser destituidos y han ganado. Otros, por temor a represalias, prefieren no hacerlo.. Seguir leyendo
Una decena de trabajadores acusa a una concejala y a dos altos cargos municipales de humillaciones en público y en privado, coacciones, destituciones arbitrarias y de retirarles complementos salariales como represalia
Juan Carlos Chans es funcionario municipal y en febrero de 2025 pidió al Ayuntamiento de Madrid que activara el protocolo de acoso laboral. Trabaja en la Junta de Distrito de Hortaleza y la denuncia era contra el coordinador general por lo ocurrido durante los dos años previos. Entre las acusaciones, enumeró: clima de ansiedad, estrés, humillaciones, trato “despreciativo imposible de soportar”, retirada de funciones y complementos salariales como castigo, aislamiento laboral o amenazas de abrir un expediente en su contra. El Consistorio inadmitió la solicitud porque consideró que eran “medidas organizativas” y “discrepancias técnicas” que no constituyen acoso. “Los hechos descritos se encuadran en un conflicto laboral subyacente”, determinaron. El trabajador, que pidió ayuda psicológica por recomendación de su médico, ha recurrido esta decisión ante el contencioso-administrativo. Su relato de hostigamiento no es único y trasciende al distrito. Compañeros de Hortaleza y Chamartín ―caso que reveló Eldiario.es― cuentan experiencias similares. Algunos han acudido a la vía judicial tras ser destituidos y han ganado. Otros, por temor a represalias, prefieren no hacerlo.. Según el relato de Chans, todo empieza con una negativa. Era octubre de 2023 y le pidieron escribir y publicar un comunicado en defensa del concejal de Hortaleza, David Pérez, conocido como “el aguafiestas”, a raíz de las quejas vecinales por la suspensión de una feria. Chans, que llevaba en el puesto de jefe de la Unidad de Participación Ciudadana desde 2020, dijo que eso trascendía sus competencias como funcionario y propuso una reunión con los vecinos para abordar la situación. Esto, recuerda, no sentó bien al equipo, en concreto al coordinador general del distrito, Miguel Ángel López del Pozo. Tras su oposición, el coordinador, un alto cargo, le dijo que había perdido la confianza en él y le retiró la gestión de la feria del año siguiente. Poco a poco le fueron apartando de otras responsabilidades: “Yo no soy un cargo de confianza, yo soy un funcionario que no tiene que ver con la política”.. El trabajador, de 62 años y cada vez más angustiado, se opuso a otras decisiones de la Junta, algunas por considerarlas injustas para los vecinos. “Ruego que se abstenga de rebatir las decisiones de esta coordinación”, comenzaba un correo electrónico que recibió tras una de estas negativas. En el email le informaban además de que le retirarían aún más competencias y que, debido a su actitud, podrían abrir un expediente disciplinario, amenaza que le repitieron en otras ocasiones. Chans fue relegado de cada vez más gestiones y trasladaron parte del personal de su departamento a otras áreas, lo que provocó cargas de trabajo inasumibles. En marzo de 2025, recuerda, llegó el golpe final: le retiraron el complemento de productividad de 300 euros al mes, porque, dijeron, no había llegado al número de horas requerido. Chans denunció y el juez reconoció la “discrecionalidad y arbitrariedad” de la decisión y ordenó al Ayuntamiento restablecerle el pago.. Fue entonces cuando pidió que se abriera el protocolo de acoso laboral.“Nunca, jamás, tras más de 36 años de trayectoria laboral, hubiera deseado ni querido emprender el presente proceso, que lo hago a la vista del agotamiento psicológico, el tiempo transcurrido sin que esto haya cesado y ante la desesperanza de que se adopten soluciones”, escribió en su petición. El modus operandi, explican él y otros trabajadores municipales, es siempre el mismo: reunión en el despacho y amenaza de cese o apertura de expediente si se discrepa. Ante esto, las peticiones de traslado han ido en aumento y hasta seis funcionarios las han solicitado, según los empleados.. Otras dos trabajadoras de Hortaleza que han hablado con este periódico se reconocen en la historia de Chans. Ambas prefieren mantener el anonimato, por miedo a represalias. Una de ellas asegura que ha sufrido una “injerencia permanente” en su trabajo, por lo que ha llegado a sufrir crisis de ansiedad. “Me han faltado al respeto en reuniones con gente delante, se me ha prohibido hablar”, cuenta.. La otra ha acudido a la vía judicial, como Chans, después de que la cesaran y trasladaran a un departamento con inferior sueldo. La empleada, en un puesto de relevancia, explica que en este distrito es habitual pedir a los trabajadores de la administración que participen en actos políticoscomo muestra de apoyo al concejal. En una ocasión, relata, les “obligaron” a asistir a un pregón que daría Pérez porque se sabía que los vecinos habían convocado a una pitada en su contra.. En su caso, le recriminaron que no asistía a los plenos del distrito, algunos fuera de su horario laboral y a pesar de que esa no es una de las labores que contempla su cargo, de perfil técnico. Denunció su cese, el juez le dio la razón y ordenó al Ayuntamiento que le restituyera el cargo y pagara la diferencia del sueldo tras un año en su nuevo puesto.. El Consistorio recurrió tanto esta sentencia como la de Chans al Tribunal Superior de Justicia de Madrid, confirma el coordinador de Hortaleza. López del Pozo precisa a EL PAÍS que además ha presentado una denuncia contra Chans por injurias y calumnias, y comenta que no tiene nada más que decir respecto a las acusaciones. Un portavoz del Ayuntamiento, preguntado por ello, indica que no puede facilitar información. Jorge Donaire, concejal del PSOE en Hortaleza, reconoce que en ocasiones anteriores desde la oposición han denunciado que en la Junta se tomen “decisiones a discrecionalidad, con ninguna o poca motivación”, como ahora es el caso de Chans y de la otra trabajadora cuyo cese ha sido revertido por los tribunales.. Los relatos de los trabajadores de Hortaleza no solo se parecen entre sí, también tienen similitudes con lo ocurrido en la Junta de Chamartín, que llevó a la concejala y presidenta del distrito, Yolanda Estrada, a comparecer la semana pasada en un pleno a petición de todos los grupos, PSOE, Más Madrid y Vox. Según reveló Eldiario.es, la edil y su coordinadora general, Alicia Gregorio, han sido denunciadas por acoso laboral, acusaciones que Estrada niega.. Este periódico ha hablado con cuatro empleados municipales del distrito y todos indican que las actitudes de Estrada y Gregorio han provocado una cascada de ceses y de peticiones de baja entre la plantilla. Una de estas personas fue destituida, como ocurrió en Hortaleza, sin motivo y relegada a un puesto inferior en el que cobra menos. Ha interpuesto un recurso contencioso-administrativo contra el cese y está a la espera de que se resuelva. “Te hacen sentir menos, hablas bajito y te preguntas todo el tiempo si eres tú quien no se ha explicado bien”, cuenta.. Tampoco activó el protocolo por acoso laboral por miedo y porque “hay que tener miles de pruebas, grabaciones, escritos”, opina. Describe un ambiente de trabajo “irrespirable”. “Quieren que nos vigilemos”, dice. Una compañera, a la que también cesaron, habla de “machaques” constantes. “Son reuniones en las que te dice [la concejala] todo lo que haces mal. Cuando te intentas defender, no te deja hablar. Me provocó un estado de ansiedad, de depresión… Me ha destrozado y sin una causa. No sé por qué no le gusté”, relata.. Los empleados comentan que “se ha corrido la voz” y nadie quiere trabajar en Chamartín. Una de las funcionarias acabó dudando de si era su culpa: “Solo quiero hacer bien mi trabajo. Piensas en cómo te verán tus compañeros y si creerán que has hecho algo mal. Y empiezas: ‘Si me ha cesado, será por algo’. Me ha hecho polvo”.. Estrada, a las preguntas de la oposición, defendió que tanto ella como su coordinadora son víctimas de “una campaña de difamación”, que no hay demanda y que todo lo denunciado es falso. “Estamos ante una bazofia moral y ética”, dijo en una intervención en la que también arremetió contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Un portavoz municipal señala que “no consta que se hayan recibido solicitudes de activación del protocolo de acoso relativas al distrito de Chamartín” y que por ello “no se ha activado ninguna inspección”.. Una portavoz del Ayuntamiento indica que por el caso de Chamartín “no se ha recibido ninguna denuncia en los canales internos, ni de ningún organismo de inspección ni de ningún juzgado”, por lo que no se ha abierto ningún procedimiento al respecto. Niega el clima de acoso y denuncia que los hechos responden a a “una campaña de difamación” de “personas no identificadas”.. “Pese a que niegan todo, pleno tras pleno vemos cómo maltratan a la oposición”, comenta Enma López, concejala del PSOE en Chamartín. López opina que el hecho de que toda la oposición se haya decidido en bloque a tratar el acoso laboral en la Junta como único tema en el pleno del pasado miércoles representa la gravedad del asunto. Mar Barberán, de Más Madrid, coincide. “Dirige la junta y los plenos como si Chamartín fuera su cortijo, insultándonos y descalificándonos constantemente”, critica. La edil pide al Ayuntamiento que se tomen medidas “contundentes”: “No es el momento de atrincherarse y esperar a que pase la tormenta”.
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