En los poemas homéricos, La ilíada, La odisea, la vida de los seres humanos está completamente traspasada por la acción de los dioses. Estos, por lo demás, lejos de perfecciones y omnipotencias, se parecen bastante a la gente del común: se enfadan, sienten celos, se enamoran, conspiran y toman partido en las disputas humanas. El ser humano no era autónomo, estaba en constante conexión con una exterioridad sobrenatural que podía explicar algunos misterios de su existencia: desde la influencia del azar hasta los cambios en la conducta, pasando por el balance de las guerras o el resultado de las cosechas. Si un héroe adoptaba una postura valerosa o ideaba una argucia, se podía imaginar a la diosa Atenea infundiendo el valor o susurrando soluciones.. Seguir leyendo
Hemos guardado dentro de nosotros a las divinidades de los poemas homéricos; en series como ‘La casa del dragón’ lo sobrenatural son esas bestias mitológicas que encarnan los horrores contemporáneos
Columna. Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado. Hemos guardado dentro de nosotros a las divinidades de los poemas homéricos; en series como ‘La casa del dragón’ lo sobrenatural son esas bestias mitológicas que encarnan los horrores contemporáneos. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Un dragón en la serie ‘Juego de tronos’.. En los poemas homéricos, La ilíada, La odisea, la vida de los seres humanos está completamente traspasada por la acción de los dioses. Estos, por lo demás, lejos de perfecciones y omnipotencias, se parecen bastante a la gente del común: se enfadan, sienten celos, se enamoran, conspiran y toman partido en las disputas humanas. El ser humano no era autónomo, estaba en constante conexión con una exterioridad sobrenatural que podía explicar algunos misterios de su existencia: desde la influencia del azar hasta los cambios en la conducta, pasando por el balance de las guerras o el resultado de las cosechas. Si un héroe adoptaba una postura valerosa o ideaba una argucia, se podía imaginar a la diosa Atenea infundiendo el valor o susurrando soluciones.. Más información. Conozco unas cuantas versiones contemporáneas donde la acción de los dioses ha sido eliminada del relato o reducida al mínimo: el libroHomero, Ilíada (Anagrama, 2004), de Alessandro Baricco, o las películas Troya (Wolfgang Petersen, 2004) y La odisea (Cristopher Nolan, 2026). En la versión de Nolan la superestrella Zendaya encarna nada menos que a la diosa Atenea, pero aun así su papel es testimonial.. El ser moderno no necesita de dioses para explicar su comportamiento (fruto de su personalidad y psicología) ni los azares del mundo (que intenta explicar la ciencia). Hemos metido a los dioses dentro de nosotros y externalizado sus servicios a nuestras teorías. Ahora estamos solos. Quizás por eso muchas personas, perdidas en esa soledad civilizatoria, cansadas del “desencantamiento del mundo”, vuelven a las creencias religiosas, espirituales o supersticiosas que, en realidad, nunca se fueron del todo.. Imagen de la película ‘La odisea’, de Christopher Nolan.Universal Pictures. Los poemas homéricos forman parte del fundamento de la cultura occidental (si es que podemos hablar de tal cosa) y el universo de Juego de tronos, creado por George R. R. Martin, es un producto de fantasía medieval con fines comerciales aunque, aun así, bebe de la tradición, de Homero a Shakespeare. Hay dioses en Juego de tronos pero, como ficción contemporánea, no tienen tanta importancia. El motor de estas tramas, en cambio, sí es sobrenatural: los dragones, que en la primera serie son un mcGuffin que hace avanzar la historia y que tarda en materializarse pero que en la reciente serie La casa del dragón(HBO Max), ambientada en una época anterior, adquieren un papel protagonista.. No hay dioses comparables a Zeus, Hera, Atena o Apolo en La casa del dragón, pero vuelan dragones terroríficos y majestuosos bautizados como Vhagar, Vermax o Caraxes. Sus jinetes son pequeños humanos que a duras penas pueden mantenerse cabalgando unas bestias furiosas e indomables. Seguimos estando solos, pero tratando de dominar a grandes animales mitológicos que son un correlato de las pesadillas que nosotros mismos hemos creado y que difícilmente podemos controlar: las bombas atómicas, el cambio climático, la inteligencia artificial. Esos son nuestros dragones, y no tenemos dioses que nos ayuden.. Sobre la firma. Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980) es licenciado en Astrofísica y Máster en Periodismo. Tiene varios libros publicados y premios como el Paco Rabal de Periodismo Cultural o el Pablo García Baena de Poesía. Es profesor de escritura, guionista de TV, radiofonista en Poesía o Barbarie y performer poético. Desde 2009 firma columnas y artículos en El País.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Televisión. Opinión. Series aventuras. Series drama. Homero. Christopher Nolan. Cine. Juego de tronos. Mitología. Películas. La Casa del Dragón. Series televisión. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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