La cinta de Coogler llegó muy pronto a los cines, no pasó por festivales y se encuadra en un género, el terror, que apenas suma galardones Leer
La cinta de Coogler llegó muy pronto a los cines, no pasó por festivales y se encuadra en un género, el terror, que apenas suma galardones Leer
En la desquiciada carrera de fondo en que se han convertido los meses previos a los Premios Oscar -ay, Karla Sofía Gascón; ay, Timothée Chalamet- predecir los nombres que saldrán de los sobres en la gala del Kodak Theatre se ha convertido en una tarea casi titánica. Ya nada, ni siquiera el mayor de los éxitos en las galas previas, garantiza la estatuilla dorada. Pero aún quedan en pie algunas normas no escritas que acercan a una película a la gloria. Y es posible que dentro de unos días todas hayan saltado por los aires.. Porque Los pecadores -Sinnersen su título original- está dispuesta a hacerlo. La película de Ryan Coogler, ya con el récord de nominaciones (16) en su poder, se ha postulado como la gran favorita para el triunfo en la recta final de la campaña de los Oscar y la distancia con Una batalla tras otra se ha ido poco a poco reduciendo. De esas pocas normas no escritas que aún creen mantenerse en pie la cinta de vampiros raciales no cumple ninguna. Y su director lo sabe. «Si sé que las estadísticas me van a entristecer, no pienso en ellas», afirmaba hace unos días en una entrevista conVariety.. La primera de esas reglas es que la película ganadora tenga su estreno en alguno de los principales festivales de cine: Cannes, Venecia, Toronto, Sundance… De las últimas 20 ganadoras del Oscar a Mejor película, solo Oppenheimer, la superproducción de Christopher Nolan, no siguió ese camino. Los pecadores tampoco lo ha hecho. Fue directa a salas el 16 de abril, en menos de un mes recaudó 200 millones de dólares en taquilla entre Estados Unidos y Canadá y ya el 29 de mayo se organizó una proyección pública en el Clarksdale Cultural Capital. ¿Eso significa que pasó por un festival? No exactamente. Porque ese es un evento cultural que organizan los vecinos de esta localidad de apenas 14.000 habitantes en Misisipi -estado en el que se inspira también la película- y con mayoría negra entre sus habitantes. A su llamada acudió Coogler tras hacerse viral una carta en la que le pedían proyectar la película para que esos mismos vecinos pudieran verse en pantalla. Sin alfombras rojas ni photocalls.. La fecha de estreno de Los pecadores es otra de las claves para romper con las supuestas normas que acercan al Oscar. Las películas favoritas llegan tradicionalmente a las salas en los meses de septiembre, octubre o noviembre para salir ya con impulso hacia la temporada de premios, que oficiosamente arranca a principios de enero. Aunque esto se ha ido alterando ya en los últimos años, ninguna película se había estrenado tan pronto como esta y había llegado tan bien posicionada. La cinta llegará a la gala 11 meses después de su estreno en cines y tan solo un mes después de la anterior edición de los premios.. El género de Los pecadores, el terror, tampoco juega a favor de una candidatura ganadora, según demuestra el histórico. En las 97 ediciones que se han celebrado hasta el momento de los Oscar solo una película de terror ha conseguido el premio principal: El silencio de los corderos. Y ni siquiera era puramente del género, era más bien un thiller psicológico. Para encontrar, de hecho, la última película de terror nominada en la categoría de Mejor Película hay que irse al año 2017, casi una década atrás, con Déjame salir, de Jordan Peele. Otro de los muros que los vampiros de Coogler están dispuestos a derribar.. Y aún falta el componente racial. Hace exactamente una década, Moonlight ganó el Oscar más inesperado -hasta para quienes lo anunciaron que primero nombraron a La La Land- con Barry Jenkins como director, el último de raza negra cuya película fue reconocida. Dos años antes lo había conseguido también Steve Mcqueen con 12 años de esclavitud. Pero Ryan Coogler aspira a un techo mucho mayor con Los pecadores: el de ser el primer cineasta de raza negra que se alza con el galardón a Mejor director. El primero en casi un siglo de premios. El primero con una historia que aborda la negritud desde el fondo. El primero con una película que rompe todas las normas no escritas.
Cultura // elmundo
