Los médicos de toda España están llamados desde este lunes a su cuarta semana de huelga en un conflicto con el Ministerio de Sanidad cronificado desde hace meses y sin visos de solución. Desde el último paro, hace apenas tres semanas, y con la crisis del hantavirus por medio, las partes ni siquiera se han reunido.. Seguir leyendo
En las tres semanas desde el último paro, con la crisis del hantavirus por medio, las partes ni siquiera se han vuelto a sentar para negociar
Los médicos de toda España están llamados desde este lunes a su cuarta semana de huelga en un conflicto con el Ministerio de Sanidad cronificado desde hace meses y sin visos de solución. Desde el último paro, hace apenas tres semanas, y con la crisis del hantavirus por medio, las partes ni siquiera se han reunido.. Tanto en el entorno del departamento de Mónica García como en el de los sindicatos médicos asumen que el acuerdo no se divisa a corto plazo, ni siquiera a medio. Los representantes de los médicos piden un estatuto propio que Sanidad asegura que no tiene sentido: menos horas de guardia que el ministerio ve inviables más allá de las que ya ha rebajado ―de 24 horas a 17― y reclamaciones retributivas que el Gobierno afirma que son competencia de las comunidades autónomas.. Existe, además, un ambiente de mutua desconfianza. Cunde en el ministerio la sensación de que los médicos convocantes han convertido la reivindicación en un arma partidista, que quieren hacer de la huelga una causa contra el Gobierno. Entre los representantes médicos hay quienes piensan que la ideología de García va en su contra; que, pese a ser ella misma médica, quiere rebajarles su categoría y homologarlos con otros sanitarios menos formados.. En mitad de este conflicto, dimitió Teresa Serrano, presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM). En un escrito interno que publicó EL PAÍS, explicó que los sindicatos “admiten en privado que saben que las reivindicaciones de las que se llenan la boca en público son imposibles”.. Con este contexto, quedan por delante cinco días de paros, que han ido menguando ligeramente en su seguimiento semana a semana desde la primera, en febrero. Ha variado mucho en función de la comunidad autónoma; también cambia mucho el panorama según los centros de salud y los hospitales.. En Andalucía, la comunidad en la que la huelga ha tenido más respaldo, apenas ha superado el 25%, según los datos oficiales. En Cataluña, de los más bajos, estuvo la última semana en torno a un 5%. Los sindicatos justifican que estas cifras se deben a los servicios mínimos impuestos y las elevan por encima del 70%. Pero las autonomías aseguran que ya están descontados.. Esta semana, coincidiendo con la huelga nacional, también se han convocado paros autonómicos específicos en Comunidad Valenciana, en Aragón y en Madrid. Según informa la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM, el principal de los convocantes), algunas comunidades como Castilla y León han vuelto a recurrir los servicios mínimos impuestos por considerarlos abusivos.. La afección para los ciudadanos que tengan citas esta semana es imprevisible. Como los trabajadores pueden ejercer su derecho a la huelga sin previo aviso, la mayoría de los pacientes no sabrá si les atenderán o no hasta que no acudan.. Los actos médicos cancelados en las tres semanas anteriores se cuentan ya por millones, algo que repercutirá inevitablemente en las listas de espera. Es difícil calcular exactamente cómo, ya que todas esas citas no pasan automáticamente a engrosarlas: muchas se reagendan en huecos, se derivan a la privada o son asumidas con más carga por los propios médicos en sus agendas.. Si después de esta semana no se producen avances sustanciales, habrá otros cinco días de huelga en junio. Ahí finaliza el calendario de movilizaciones que fijaron en enero los seis sindicatos convocantes: CESM, el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el sindicato de facultativos de Galicia independientes (O’MEGA).. Está por ver cómo continuaría el conflicto después del verano ante un improbable acuerdo con el Ministerio de Sanidad.
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