Alguien en quien confiaba muchísimo me aseguró que el final de A dos metros bajo tierra me iba a maravillar. Desconfié porque había dejado de llevarla al día. Me molestó la errática despedida del personaje interpretado por la extraordinaria Lili Taylor, también el creciente protagonismo de la aburridísima familia Díaz. Pero, efectivamente, me maravilló. Qué irrelevantes me parecieron las tramas que me habían alejado de ella mientras Claire conducía hacia Nueva York y sonaba el Breathe de Sia. No sé si es el mejor final de la historia de la televisión, pero es el mejor que yo he visto. Lo sigo pensando cuando se cumplen 25 años de su estreno. Aquí la vimos más tarde, en La 2 y formando pack con Las chicas Gilmore. Así se estrenaban antes las joyas, de tapadillo y sin fanfarria. Cómo ha cambiado el cuento, no sé si para mejor.. Seguir leyendo
La realidad, más que a Fishers and Sons, se parece a la Funeraria Torregrosa de ‘Muertos S.L.’. La muerte es un negocio, boyantísimo y carente de elegancia, y no me refiero sólo a los claveles blancos en las solapas de Nate y David
COLUMNA. Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado. La realidad, más que a Fishers and Sons, se parece a la Funeraria Torregrosa de ‘Muertos S.L.’. La muerte es un negocio, boyantísimo y carente de elegancia, y no me refiero sólo a los claveles blancos en las solapas de Nate y David. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Escena de la serie ‘A dos metros bajo tierra’.. Alguien en quien confiaba muchísimo me aseguró que el final de A dos metros bajo tierra me iba a maravillar. Desconfié porque había dejado de llevarla al día. Me molestó la errática despedida del personaje interpretado por la extraordinaria Lili Taylor, también el creciente protagonismo de la aburridísima familia Díaz. Pero, efectivamente, me maravilló. Qué irrelevantes me parecieron las tramas que me habían alejado de ella mientras Claire conducía hacia Nueva York y sonaba el Breathe de Sia. No sé si es el mejor final de la historia de la televisión, pero es el mejor que yo he visto. Lo sigo pensando cuando se cumplen 25 años de su estreno. Aquí la vimos más tarde, en La 2 y formando pack con Las chicas Gilmore. Así se estrenaban antes las joyas, de tapadillo y sin fanfarria. Cómo ha cambiado el cuento, no sé si para mejor.. Las gestiones mortuorias reales no se parecen nada a la solemnidad y el recogimiento que emanaba la serie de Alan Ball. Ahora lo sé. El señor de la funeraria habla principalmente de dineros, de lo que cubre el seguro que tus padres han abonado mensualmente durante décadas. “Se ha hecho toda la vida”, me contestaban cuando yo argumentaba que ya habían pagado tres veces el funeral de la reina Isabel II. Una tarifa desorbitada que al final únicamente cubre lo que no necesitas porque el finado sólo quería la caja y la urna más sencilla y nada de flores. Pregunto si se pueden canjear por un vino español, porque a él le gustaba muchísimo más el Prieto Picudo que los lirios, y el encargado de la cosa se ríe como si fuese broma. No lo era.. La realidad, más que a Fisher & Sons, se parece a la Funeraria Torregrosa de Muertos S.L. La muerte es un negocio, boyantísimo y carente de elegancia, y no me refiero sólo a los claveles blancos en las solapas de Nate y David. Todavía no había asimilado que estaba despidiendo a la única persona para la que yo era lo más importante del mundo, que no iba a haber más bromas sobre el retorno del innombrable Mourinho, más partidos del Mundial, ni más conversaciones sobre los clásicos de Bud Spencer, y ya me estaban preguntando si se podía acortar el servicio porque tenían overbooking. Mientras intentaba recomponerme, una señora desinfectaba la sala y pasaba el Pronto y el paño para el siguiente cliente. A dos metros bajo tierra es una maravilla, pero la muerte real es una mierda. Y ni siquiera suena Sia.. Estrenos de la semana. Consulta el calendario completo. 22lunes. Amazon Prime Video. Estreno. Cosmo. Temporada 2. HBO Max. Temporada 3. SkyShowtime. Temporada 2. 23martesNo hay series. 24miércoles. Warner TV. Temporada 2. Netflix. Temporada 3. Movistar Plus. Temporada 3. 25jueves. Netflix. Temporada 2. 26viernes. Netflix. Estreno. Disney+. Temporada 5 y última. Netflix. Estreno. 27sábado. HBO Max. Estreno. 28domingoNo hay series. Consulta el calendario completo. Sobre la firma. Eva Güimil (Mieres, 1972) ha sido directora y guionista de diversos formatos de la televisión autonómica asturiana. Escribe sobre televisión en EL PAÍS y ha colaborado con las ediciones digitales de Icon y ‘Vanity Fair’. Ha publicado la biografía de Mecano ‘En tu fiesta me colé’.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Televisión. Opinión. Series televisión. Actores. HBO. Netflix. Muertes. Funerarias. Alan Ball. Series drama. Series comedia. Sia. A dos metros bajo tierra. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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