Cuando el dúo fotográfico Lake Verea descubrió en 2005 las fotografías que Lola Álvarez Bravo dedicó a la obra de Luis Barragán, quedaron cautivadas. Los edificios lucían “heroicos“ y la ciudad adquiría “un aspecto ultramoderno”. “No había árboles ni vehículos, tan solo una visión ideal de la arquitectura sin obstáculos”, recuerdan. Aquello fue el inicio de una fascinación que las llevo a un acercamiento muy distinto a la obra del arquitecto mexicano, y a sus espacios privados, donde la fotografía, lejos de limitarse a registrar, se expande, vibra, y cuestiona para conversar íntimamente con la memoria y los espacios arquitectónicos.. Seguir leyendo
Cuando el dúo fotográfico Lake Verea descubrió en 2005 las fotografías que Lola Álvarez Bravo dedicó a la obra de Luis Barragán, quedaron cautivadas. Los edificios lucían “heroicos“ y la ciudad adquiría “un aspecto ultramoderno”. “No había árboles ni vehículos, tan solo una visión ideal de la arquitectura sin obstáculos”, recuerdan. Aquello fue el inicio de una fascinación que las llevo a un acercamiento muy distinto a la obra del arquitecto mexicano, y a sus espacios privados, donde la fotografía, lejos de limitarse a registrar, se expande, vibra, y cuestiona para conversar íntimamente con la memoria y los espacios arquitectónicos. Seguir leyendo
Cuando el dúo fotográfico Lake Verea descubrió en 2005 las fotografías que Lola Álvarez Bravo dedicó a la obra de Luis Barragán, quedaron cautivadas. Los edificios lucían “heroicos“ y la ciudad adquiría “un aspecto ultramoderno”. “No había árboles ni vehículos, tan solo una visión ideal de la arquitectura sin obstáculos”, recuerdan. Aquello fue el inicio de una fascinación que las llevo a un acercamiento muy distinto a la obra del arquitecto mexicano, y a sus espacios privados, donde la fotografía, lejos de limitarse a registrar, se expande, vibra, y cuestiona para conversar íntimamente con la memoria y los espacios arquitectónicos.. ‘Desnudo Picasso y escalera’, de la serie ‘Adorado Barragán’. LAKE VEREA‘Albers y mesa con naranjas’, de la serie ‘Adorado Barragán’. LAKE VEREA‘Cuartos invitados’, de la serie ‘Cuartos obscuros. Barragán en Penumbra’. LAKE VEREA‘Escaleras Barragán’, de la serie ‘Cuartos obscuros. Barragán en Penumbra’. LAKE VEREA‘Pared blanca con contactos’, de la serie ‘Frottage en pareja’. LAKE VEREA‘Escalera’, de la serie ‘Noches salvajes’. LAKE VEREA‘Téléphone Flou’, de la serie ‘Noches salvajes’. LAKE VEREA‘Nos besamos en el jardín’, de la serie ‘Noches salvajes’. LAKE LAKE VEREA. La publicación Modern Barragán, condensa los múltiples encuentros que, a lo largo de veinte años, mantuvieron Francisca Rivero Lake (Ciudad de México, 1973) y Carla Verea Hernández (Ciudad de México 1978) con el legado del arquitecto tapatío, quien consiguió armonizar las lecciones de la arquitectura moderna internacional con elementos propios de la tradición local y regional. Diez series fotográficas condensan el resultado de estas aproximaciones —a veces discretas, otras valientes— a una obra ya de por sí atravesada por una intensa dimensión emocional y sensorial.. Las fotógrafas utilizarán distintas cámaras, lentes y formatos. De las primeras construcciones de Barragán elegirán retratar en blanco y negro la escalera del dúplex del Parque México, resaltando su geometría. “Es la que hace que nos enamoremos de él”, aseguran. Más tarde, se preguntan cómo observaba él los objetos y los espacios desde su propia perspectiva y dentro de su casa estudio, diseñada por el mismo, donde vivió desde 1948 hasta su muerte. Allí quedó sintetizada su propuesta constructiva única. Barragán se centró intensamente en la fotografía mientras construía su casa, analizando sus estructuras fotográficamente, una relación que emocionó profundamente a las autoras. La casa, ya declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, no tenía aún el estatus de trofeo de selfi que posee hoy, ese lugar donde todos sienten que deben ir, símbolo de la identidad mexicana. Para Lake Verea, se convirtió en un referente emocional similar a lo que fue la montaña Sainte-Victoire para Cézanne.. ‘Pared blanca con contactos’, de la serie ‘Frottage en pareja’. LAKE VEREA. Buscando una aproximación más íntima al autor, las fotógrafas dirigen su mirada hacia su Cadillac. A través de sus formas sensuales y audaces, capturado en la penumbra del garaje, el automóvil adquiere un aura misteriosa y sugerente. Así, lo transforman en un símbolo del vínculo entre el arquitecto y la modernidad en México. “Lo compra cuando comienza la construcción de las Torres de Satélite, el primer conjunto escultórico de escala monumental concebido para ser visto en movimiento desde el automóvil”, señala Verea. “Era también una extensión de su personalidad y de sus decisiones”.. La lectura del lúcido discurso que el arquitecto pronunció al recibir el Premio Pritzker en 1980 fue lo que reveló a las fotógrafas los conceptos clave que guiarán sus nuevas búsquedas: “Es preocupante que las publicaciones dedicadas a la arquitectura hayan desterrado de sus páginas las palabras Belleza, Inspiración, Magia, Hechizo, Encantamiento, así como los conceptos de Serenidad, Silencio, Intimidad y Sorpresa”, afirmaba Barragán. “Alegría. ¿Cómo es posible olvidar la alegría? Creo que una obra de arte alcanza la perfección cuando expresa alegría silenciosa y serenidad”.. Las autoras comprendieron entonces que ese territorio solo podía encontrarse en la noche: mirando la casa como él la vio y la habitó, recorriendo esos espacios de memoria para aprender a viajar de dentro hacia fuera. Así, durante más de dos años, dieron forma a la serie Cuartos obscuros, Barragán en la penumbra: en noches de luna llena, entraban en la casa estudio a las ocho de la tarde y no salían hasta las seis de la mañana.¿Cómo retratar ese negro, ese silencio, esa penumbra, y al mismo tiempo preservar lo esencial de la casa —el espacio, los muebles, los materiales, las texturas—?, se preguntaban.. En Noches Salvajes, exploraron otra forma de mirar. El flash, la rapidez y la improvisación transformarán la experiencia en algo más instintivo y libre. Lo cotidiano, que suele pasar desapercibido, cobraba otra vida.. ‘Nos besamos en el jardín’, de la serie ‘Noches salvajes’. LAKE LAKE VEREA. “En nuestra fotografía, lo técnico va de la mano de lo conceptual”, destaca Verea. “Observamos la arquitectura como un ente vivo, que te susurra si sabes escuchar”. Buscan desvelar capas y relatos a partir de lo que aparece en cada instante: colores, luz, ángulos y línea. Al fin y al cabo la fotografía no es más que un dibujo con luz, donde los volúmenes se transforman en imágenes bidimensionales, guiadas más por la intuición que por el análisis. Su aproximación consiste en escuchar a la casa, movidas por el placer estético y el asombro, dejando que revele su propia lógica. De nuevo en la oscuridad, las autoras comenzarán a explorar la casa a través del tacto, concibiendo sus superficies como una piel viva que guarda la memoria del espacio. Al experimentar con papel de aluminio inspirado en el frottage, desarrollan la “frottografía”: una técnica que revela y captura visualmente las texturas ocultas de la arquitectura como huellas íntimas del tiempo.. Aunque parten de Barragán, el trabajo de Lake Verea es, en el fondo, un ejercicio autobiográfico: una búsqueda de sus propios momentos de gozo y libertad en esos jardines que él consideraba mágicos y que no debían ser intervenidos. Allí bailan, se besan y dejan que ocurra lo intangible —esa misma fuerza que atraviesa la casa más allá del color—, apropiándose de la experiencia para vivirla en carne propia, ver y sentir lo que él sintió.. ‘Albers y mesa con naranjas’, de la serie ‘Adorado Barragán’. LAKE VEREA. Adorado Barragán es el título de la exposición que se presenta en la Fundación Casa de México de España, en Madrid. Un nuevo capítulo de esta carta de amor al arquitecto, donde el dúo condensa algunas de sus obsesiones centrales a través de doce imágenes en las que la esfera se convierte en protagonista, al tiempo que rinden un homenaje a la fotografía, a través del ojo de pez y el gran angular. No es un gesto casual: Barragán colocaba estos objetos esféricos estratégicamente en sus espacios para expandir la mirada, para forzar una percepción más amplia, casi total. Fue su amigo, el artista Chucho Reyes quien, además de acercarlo al arte popular, le contagió su fascinación por estos artefactos capaces de capturar y transformar el espacio, empujando la mirada más allá de sus límites naturales.. “Siempre nos ha interesado llevar la cámara al límite”, explica Verea. Así, el uso del ojo de pez y del gran angular no es solo técnico, se presenta como “una rebelión contra la imagen heroica, limpia y perfecta que domina los libros de arquitectura, donde el espacio jamás aparece alterado por la mirada”. Aquí ocurre lo contrario: la distorsión se convierte en herramienta crítica. Barragán, con su geometría precisa, no se rompe al deformarse; se revela, se abre, se multiplica.. Comisariada por Elena Navarro, la exposición lleva esa idea al cuerpo del espectador. En una sala irregular al final de un corredor, el espacio se activa como experiencia: el color impulsa, guía, envuelve. Los elementos gráficos insisten en la forma circular hasta que, al situarse en el centro, todo se transforma en un mundo reflectante. La esfera ya no es un objeto: es una condición. “Es, en cierto modo, un “preselfie”, advierte Lake, una presencia antes de la imagen, una conciencia expandida dentro del espacio. Si Barragán soñó con abarcar el espacio completo en un vistazo; Lake Verea quiere convertir esa ilusión en experiencia directa.. “Ante todo, somos fans de Barragán”, afirman. De su arquitectura, pero también de su forma de estar en el mundo: su independencia, su radicalidad, su manera de construir un universo propio. La obra de Lake Verea habla del arquitecto, sí, pero también de ellas: de cómo se encuentran, se entienden y construyen un lenguaje común. En la última imagen de Modern Barragán aparecen dentro del Cadillac, viajando con él. No como espectadoras, como cómplices. “Brinca al abismo y la red aparecerá”. Ese ha sido, dicen, el impulso de toda esta aventura.. Modern Barragán. Lake Verea. Hatje Kanz (2025). 240 páginas. 48 euros.. Adorado Barragán. Lake Verea. Fundación Casa de México en España. Madrid. Hasta el 10 de mayo.
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