El pasado domingo 28 de junio se han cumplido 40 años de la publicación del Real Decreto 1558/1986, de 28 de junio, por el que se establecieron las bases del régimen de conciertos entre las universidades y las Instituciones Sanitarias. Este aniversario es el momento idóneo para analizar el impacto de una norma que supuso un antes y un después en la arquitectura de la formación médica en España y que pretendía fusionar dos mundos con culturas organizativas muy distintas: el educativo y el sanitario. La Conferencia Nacional de Decanas y Decanos de Facultades de Medicina Españolas, desea destacar la transcendencia de este marco normativo y, al mismo tiempo, poner de manifiesto la necesidad inaplazable de su actualización para dar respuesta a los retos actuales de la educación médica, la asistencia sanitaria y la investigación clínica traslacional.. Seguir leyendo
Hay una falta de integración estructural real. La Universidad y la Sanidad siguen funcionando hoy como dos estructuras independientes y descoordinadas
El pasado domingo 28 de junio se han cumplido 40 años de la publicación del Real Decreto 1558/1986, de 28 de junio, por el que se establecieron las bases del régimen de conciertos entre las universidades y las Instituciones Sanitarias. Este aniversario es el momento idóneo para analizar el impacto de una norma que supuso un antes y un después en la arquitectura de la formación médica en España y que pretendía fusionar dos mundos con culturas organizativas muy distintas: el educativo y el sanitario. La Conferencia Nacional de Decanas y Decanos de Facultades de Medicina Españolas, desea destacar la transcendencia de este marco normativo y, al mismo tiempo, poner de manifiesto la necesidad inaplazable de su actualización para dar respuesta a los retos actuales de la educación médica, la asistencia sanitaria y la investigación clínica traslacional.. La norma nació con el espíritu de la Ley General de Sanidad (1986), buscando una sinergia total entre el sistema universitario y el sistema público de salud. Sus metas clave fueron: la creación de una figura docente nueva, la “plaza vinculada”, una fusión en un solo puesto de la labor docente e investigadora, dependiente de la Universidad y la labor asistencial, dependiente del Servicio de Salud; la optimización de recursos, evitando la duplicidad de costes utilizando los hospitales y centros de salud públicos como laboratorios y aulas naturales para los estudiantes; la acreditación de los hospitales universitarios estableciendo los requisitos para que los centros sanitarios obtuvieran la condición de “universitarios” garantizando unos estándares de calidad docente y la coordinación institucional creando comisiones mixtas Universidad – Servicio Autonómico de Salud para planificar las necesidades de personal, el uso de recursos de los centros sanitarios y los programas formativos.. Este real decreto constituye el motor de la excelencia de la medicina española durante estas cuatro décadas y sus principales hitos han sido: la consolidación de un sistema donde el estudiantado aprende a pie de cama con médicos en activo, lo que alinea la formación de grado con las exigencias del sistema de especialización MIR; un impulso a la investigación biomédica sin precedentes ya que la entrada de la Universidad en los hospitales democratizó la investigación facilitando el nacimiento de institutos de investigación sanitaria de primer nivel, y el aumento del prestigio institucional ya que el sello de “Hospital Universitario” se ha convertido en el estándar de calidad para la atracción de talento médico. La investigación biomédica traslacional se ha convertido en una misión estratégica de los hospitales universitarios. La figura del profesor vinculado no solo garantiza la formación de nuevos médicos, sino también la transferencia del conocimiento científico a la práctica clínica y la incorporación de la innovación al Sistema Nacional de Salud.. La experiencia acumulada durante estas cuatro décadas demuestra que la calidad de la formación médica requiere una relación estable, estructural y a largo plazo entre los hospitales universitarios y las universidades. La adscripción preferente de cada hospital universitario a una universidad, regulada por el real decreto, ha sido un elemento esencial para garantizar la planificación docente, la estabilidad de las plantillas académicas, el desarrollo de proyectos de investigación compartidos y la utilización eficiente de los recursos públicos.. La rigidez burocrática y la falta de actualización han dejado metas a medio camino.. Ahora bien, no todo ha resultado como lo esperado. A pesar de su acertado planteamiento, la rigidez burocrática y la falta de actualización han dejado metas a medio camino.. Hay una falta de integración estructural real. La Universidad y la Sanidad siguen funcionando hoy como dos estructuras independientes y descoordinadas. Las diferencias presupuestarias, salariales y de calendario generan fricciones constantes. No hay una protección del tiempo docente. El decreto asumía un equilibrio de tareas profesionales que la realidad ha devorado. La presión asistencial (listas de espera, urgencias, etcétera.) suele fagocitar las horas teóricamente dedicadas a la docencia y la investigación y también podemos destacar una falta de flexibilidad. Es un modelo excesivamente rígido, poco ágil para la adaptación a situaciones nuevas como la aparición de especialidades emergentes o la descentralización de la docencia en centros de atención primaria.. El profesorado vinculado, aquel que es simultáneamente médico del centro sanitario y profesor de universidad, se encuentra en situación de vulnerabilidad crítica.. Las jubilaciones masivas están dejando departamentos enteros de las facultades de Medicina bajo mínimos. La media de edad de los profesores vinculados roza los 60 años. Las jubilaciones masivas están dejando departamentos enteros de las facultades de Medicina bajo mínimos como venimos denunciando desde hace años. Es cierto que los criterios de acreditación para acceder a plazas de profesor (titular o catedrático) han mejorado, aunque están diseñados más bien para investigadores a tiempo completo. A un médico que pasa 40 horas semanales pasando consulta o en el quirófano (sin tener en cuenta las guardias) le resulta casi imposible cumplir con el volumen y calidad de publicaciones exigido.. El componente salarial universitario de la plaza vinculada resulta poco atractivo. Un médico joven prefiere centrarse en la actividad asistencial o la privada antes que iniciar una carrera docente mal remunerada y burocráticamente asfixiante.. Para tapar los huecos de los profesores vinculados que faltan, se ha recurrido de forma generalizada en la Universidad pública española a los profesores asociados de ciencias de la salud, figuras con contratos precarios y sueldos simbólicos que sostienen el peso de las prácticas.. Resulta imprescindible revisar el modelo de financiación de las plazas vinculadas. La actividad asistencial, docente e investigadora desarrollada por este profesorado genera valor simultáneamente para las universidades y para los servicios autonómicos de salud. Sin embargo, en numerosos territorios persiste una distribución desequilibrada de los costes asociados a estas plazas, recayendo la retribución principalmente en el ámbito universitario. La sostenibilidad del modelo exige avanzar hacia mecanismos de financiación compartida más equitativos y transparentes, que reflejen adecuadamente los beneficios que ambas instituciones obtienen de esta figura profesional.. Sin duda alguna, para que el espíritu del concierto sobreviva otros 40 años, es imprescindible una reforma profunda alineada con la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) y la realidad sanitaria. La LOSU contempla dos figuras que son esenciales para establecer una carrera progresiva y predecible en el profesorado vinculado. Las figuras de profesor ayudante doctor vinculado y profesor permanente laboral vinculado, constituyen los pasos previos a las figuras funcionariales (titular y catedrático vinculado) y permitirían el acceso de profesionales jóvenes al mundo universitario.. Medidas que proponemos como imprescindibles son la adaptación de los criterios de acreditación para perfiles clínicos, donde la excelencia asistencia y la experiencia docente pesen tanto o más que el número de artículos indexados; el establecimiento por ley de un porcentaje fijo de la jornada del profesor vinculado (30%) dedicado exclusivamente a la Universidad, que sea intocable frente a la presión asistencial del hospital; la equiparación de los incentivos profesionales y el diseño de una carrera docente clara, ágil y atractiva para los médicos jóvenes (MIR y adjuntos tempranos), la revisión del modelo retributivo para alcanzar un mayor equilibrio y un mayor protagonismo a la Atención Primaria y a los centros sociosanitarios en la docencia de grado, rompiendo el “hospital centrismo”.. El Real Decreto 1558/1986 permitió construir uno de los modelos de formación médica más prestigiosos de Europa, basado en la estrecha colaboración entre universidades y sistema sanitario público. Cuarenta años después, los cambios experimentados por ambos sistemas hacen imprescindible una actualización profunda de este marco normativo. La Conferencia Nacional de Decanas y Decanos de Facultades de Medicina considera que ha llegado el momento de renovar el pacto entre universidad y sanidad para garantizar la excelencia de la formación médica, fortalecer la investigación biomédica y asegurar el relevo generacional del profesorado clínico que necesita de forma urgente el Sistema Nacional de Salud.. Antonio F. Compañ Rosique es presidente y Pilar López García secretaria general de la Conferencia Nacional de Decanas y Decanos de las Facultades de Medicina Españolas
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