Después de la magnífica Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos, la dramaturga y directora María Velasco entrega ahora otra experiencia teatral exuberante, tan subversiva y energética como la anterior. Si la válvula detonadora en aquella era el amor, esta vez es la música. Ese ruido es un animal, proclama el título.
Tras el éxito de ‘Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos’, la autora y directora María Velasco entrega otra obra tan subversiva y energética como aquella EL PAÍS
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia
Tras el éxito de ‘Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos’, la autora y directora María Velasco entrega otra obra tan subversiva y energética como aquella


Después de la magnífica Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos, la dramaturga y directora María Velasco entrega ahora otra experiencia teatral exuberante, tan subversiva y energética como la anterior. Si la válvula detonadora en aquella era el amor, esta vez es la música. Ese ruido es un animal, proclama el título.
El espectáculo comienza con el cuadro Danza nupcial, de Brueghel el Viejo, proyectado sobre el muro de fondo de la sala Cuarta Pared de Madrid. El lienzo se utiliza a menudo para evocar las llamadas “pandemias de baile” de la Edad Media, que solían desatarse después de epidemidas de peste, tal vez en busca de contacto corporal tras los confinamientos. Grupos de personas se reunían para bailar en un frenesí colectivo que llegaba a provocar la muerte.
Con esa imagen en la retina, la obra nos sitúa en la rave más larga de la historia, que iba a durar dos semanas y se prolongó 80 días por el estallido de la pandemia de covid en 2020. No es una pirueta temporal gratuita: es un vínculo emocional entre pasado y presente. Un temblor que atraviesa la historia de la humanidad.
Olvídense de la película Sîrat. Velasco no pretende ilustrar una rave. Ni siquiera suena apenas techno. Hay música, pero de diversos géneros: desde una sonata de Bach hasta un bolerazo de Chavela Vargas, pasando por Silvio Rodríguez o Nina Simone. También el ronroneo de un gato, los latidos del corazón o el canto mortal de las sirenas.
La rave es aquí un “paraíso sin asfalto”, un espacio sin tiempo ni pantallas como también lo es el teatro, “donde los cuerpos se confunden y buscan la catarsis”. Sentados en círculos en torno a una hoguera imaginaria, los cinco jóvenes atrapados en ese lugar entrelazan sus biografías evocando canciones y melodías que atraviesan sus vidas. La musica es una experiencia individual, pero también política. “Estoy harta del poptimismo», claman.
Velasco, de nuevo, cruza con sabiduría distintos lenguajes para desarrollar en escena una narrativa no lineal, poderosamente poética y visual. Más irregular es el elenco, pero sus defectos se ven compensados gracias a su compenetración y una vitalidad muy contagiosa.
Por cierto, Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos sigue girando: 15 y 16 de mayo en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares; del 3 al 20 de septiembre en el Matadero de Madrid. ¡No se la pierdan!
Texto y dirección de María Velasco.
Elenco: Marina Herranz, Álvaro Leiva, Lucía Sánchez, Chelo Valma y Fran Vélez.
Sala Cuarta Pared. Madrid.
Hasta el 23 de mayo.
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