Una joven universitaria de Barcelona dejó de fumar cigarrillos convencionales en agosto del año pasado y empezó a usar un vapeador de gran capacidad (permite hasta 30.000 caladas). La chica empezó a notar un cambio en el sabor a fresa helada del dispositivo a partir del 20 de septiembre, lo que la llevó a abandonar su uso tres días después. El 29 de ese mes, empezó a tener fiebre, tos y a escupir sangre. El 2 de octubre fue hospitalizada en el Hospital Clínic con una hemorragia pulmonar.. Seguir leyendo
Un experto en Toxicología del Clínic de Barcelona presenta la iniciativa en el congreso de la especialidad de Vilnius
Una joven universitaria de Barcelona dejó de fumar cigarrillos convencionales en agosto del año pasado y empezó a usar un vapeador de gran capacidad (permite hasta 30.000 caladas). La chica empezó a notar un cambio en el sabor a fresa helada del dispositivo a partir del 20 de septiembre, lo que la llevó a abandonar su uso tres días después. El 29 de ese mes, empezó a tener fiebre, tos y a escupir sangre. El 2 de octubre fue hospitalizada en el Hospital Clínic con una hemorragia pulmonar.. “Afortunadamente se restableció con rapidez. Es joven y, por todo lo demás, cuenta con muy buena salud. Pero las radiografías que tomamos impresionan. Nunca habíamos visto algo igual”, explica Emilio Salgado, de la Unidad de Toxicología del Servicio de Urgencias de este gran centro sanitario público de la capital catalana.. Este especialista presentaeste jueves el casoenel congreso quela Asociación Europea de Toxicólogos Clínicos y Centros de Información Toxicológica celebra en Vilnius (Lituania). La explicación de que el evento despierte interés en un foro científico internacional de este nivel es doble. La primera es que se trata el primer caso de EVALI —siglas en inglés de lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos o el vapeo— descrito por el uso en España de estos dispositivos (y unos de los pocos que ha habido en Europa).. La segunda es que, a partir de él, Salgado pretende impulsar con la sociedad científica la creación de un registro europeo de casos de EVALI, lo que permitirá dimensionar la magnitud de este problema de salud pública en el continente. “Estados Unidos definió el EVALI y creó un registro en 2019 a raíz de una crisis con miles de afectados. Pero en Europa no existe y seguramente se estén produciendo casos que no son bien diagnosticados o documentados por la variabilidad clínica que presentan y por la falta de un registro sistemático. Es una carencia que ahora debemos afrontar”, defiende este especialista.. Los cigarrillos electrónicos y vapeadores han sido promocionados por la industria del tabaco como una alternativa menos dañina para la salud que los tradicionales. La evidencia científica, sin embargo, cada vez cuestiona más esta posición. En primer lugar, porque a menudo estos productos acaban siendo una puerta de entrada al tabaco de toda la vida. Y segundo, porque su consumo también causa daños que, en ocasiones, aún no son del todo conocidos.. Las alertas saltaron en EE UU en abril de 2019, en los estados de Illinois y Wisconsin, cuando los hospitales detectaron un súbito aumento de ingresos de jóvenes, previamente sanos, por graves problemas respiratorios relacionados con el uso de vapeadores. Según un informe de Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades del país (CDC), para el 18 de febrero de 2020 ya se habían producido 68 muertes y 2.800 hospitalizaciones.. Aunque el 82% de los casos se asoció al consumo de dispositivos con derivados del cannabis que contenían acetato de vitamina E adquiridos en el mercado informal (venta callejera, por internet…), al menos el 14% de los afectados aseguraron haber consumido únicamente vapeadores con nicotina de compra legal. Todo ello llevó a la creación del registro y a la definición de los criterios que debía cumplir un caso para ser considerado EVALI.. El caso ahora descrito en Barcelona, que fue ingresado en la unidad de cuidados respiratorios intermedios, es destacable porque cumple estos criterios. En Europa, la literatura científica apenas recoge anteriormente un caso mortal en Bélgica y otros puntuales, con distintos grados de gravedad, en Francia, Italia, Islandia, Suecia y Reino Unido. En 2020, en plena crisis en EE UU, un turista de ese país recién llegada de Chicago —una de las ciudades más golpeadas— también fue atendido en Barcelona.. Del caso ahora presentado en el congreso, Salgado destaca: “La paciente había usado un vapeador en los 90 días previos al ingreso. Las imágenes radiológicas mostraban infiltrados en ambos pulmones, causados en este caso por la presencia de sangre en los alvéolos. Y no había un diagnóstico alternativo plausible, ya que el resto de pruebas realizadas [microbiológicas, autoinmunes…] dieron negativo. Estos son los tres criterios principales usados en EE UU para el diagnóstico de EVALI”.. La hipótesis que plantea este especialista es que el cambio de sabor notado por la paciente puede “indicar una fallo en el dispositivo al calentar el líquido contenido que pudo alterar la composición del aerosol aspirado, pero no se puede atribuir una relación de causalidad hasta completar el análisis del producto”.. El vapeador utilizado por la pacienteincumple la normativa española, entre otras razones por su gran tamaño. Según la legislación vigente, el depósito de un cigarrillo electrónico o dispositivos similares —ya sea desechable de un solo uso o las recargas— no puede superar los dos mililitros de líquido, lo que no permite superar el millar de caladas. El problema, alertan los especialistas, es que la compra de vapeadores de mayor tamaño o que incumplen otros requisitos establecidos por la normativa es fácilmente accesible a través de internet y también el algunos establecimientos en España que la incumplen. Por eso, insisten en la necesidad de crear el registro para ver qué problemas están creando, qué dispositivos los están provocando y el número real de pacientes afectados.
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