David Robert Mitchell se entrega a un desconcertante experimento de cine familiar- fantástico-ochentero con dinosaurios, viajes en el tiempo y dos huevos duros Leer
David Robert Mitchell se entrega a un desconcertante experimento de cine familiar- fantástico-ochentero con dinosaurios, viajes en el tiempo y dos huevos duros Leer
Mezclar requiere, cuanto menos, precisión. Desde el pupurrí al maridaje pasando por una simple boda, unir dos elementos que en principio puede que no coincidan ni en algo tan básico y biológico como el género puede acabar en el más glorioso de los éxitos o en un simple e incomprensible fracaso. Pensemos en el melón con jamón. Nadie habría esperado nada de una combinación de elementos tan erráticos y, sin embargo, ahí está. Sigue sin quedar claro si hay que celebrarlo o todo lo contrario, pero el caso es que no se baja del menú de verano. El final de Oak Street no es tan radical, pero algo de melonar tiene. En algún momento, a David Robert Mitchell, a un amigo suyo o a un productor con iniciativa se le ocurrió que podría ser buena idea combinar Parque Jurásico, Jumanji,Stranger Things y buena parte del cine de Brian de Palma con su afición a enfocar en el mismo plano lo muy cercano y lo muy lejano. Cuesta (y marea) imaginarse la tormenta de ideas de la que surgió el proyecto, pero, sin duda, merece una película antes incluso que la propia película.. La intención, imaginamos, consiste en desconcertar. Y lo logra. Lo que es bueno, pero no tanto como parece creer el director. De entrada, se entiende mal que un director como David Robert Mitchell, responsable de películas como la obra maestra del terror moderno It follows, al lado del exuberante y polifónico retrato noir de Los Ángeles Lo que esconde Silver Lake, se lance a esta incursión caída del cielo entre blanca y gore (va a oleadas) en el cine familiar, en el blockbuster para todos, pero, a la vez, muy consciente de sí mismo. Popular, pero sin que se note, que mancha. De autor, pero sin ofender a los despistados, que se van rápido.. El final de Oak Street cuenta el viaje en el tiempo de un barrio entero de un suburbio estadounidense desde los muy conservadores años 80 a un cretácico (o jurásico) plagado de, evidentemente, dinosaurios. Como metáfora del reaganismo que aún dura podría funcionar incluso. También se cuentan más cosas. Es más, si se quiere remar a favor, podría decirse que todo el aparatoso artificio de la cinta no es más que una extravagante excusa para describir los azares de una familia en crisis. Eso o una manera de dibujar las formas monstruosas del patriarcado cuando se le deja solo. Eso o simplemente un divertimento para amigotes. El problema es la indefinición o el miedo o la indefinición por culpa del miedo. La película se niega a renunciar a nada y se mantiene en todo momento en un poco comprensible terreno de nadie. Ni tan salvaje, errática y desprejuiciada como promete (pensemos, por ejemplo y por reciente, en Buena suerte, pásalo bien, no mueras, de Gore Verbinski), ni tan afinada y emotiva como cualesquiera de las películas de Spielberg citadas, parodiadas o masajeadas.. La propuesta de David Robert Mitchell consiste en ir ofreciendo posibilidades de película a medida que avanza la narración. Por momentos, es drama familiar; a ratos, fantasía pura; cuando quiere, cine de terror (brillante la escena de la serpiente gigante, por cierto), y todo ello sin renunciar al humor. Qué sería de nosotros sin unos cuantos chistes de cacas de brontosaurios y otros cuantos de polvos (sí, de polvos) de los mismos brontosaurios de antes. Hay que reconocer, eso sí, que el final, dejado ahí, sin explicación alguna, gusta. Y mucho. Lo mejor, sin duda.. Por apurar la metáfora de arriba, unas veces se come melón y otras, jamón, pero nunca a la vez. Y sin maridaje el premio es menor. A la espera de una explicación razonable para el éxito del melón con jamón, queda claro que mezclar exige, cuanto menos, pulso, precisión y un productor sobrio.. –. Director: David Robert Mitchell. Intérpretes: Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella. Duración: 100 minutos. Nacionalidad: Estados Unidos.
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