El emblemático teatro GALA de Washington, pionero en la presentación de obras en español en la capital estadounidense, no ha sido inmune al zarpazo de la agresiva política migratoria de Donald Trump. Ante la intensificación de las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Washington, este centro de difusión de la cultura hispana en más de una ocasión ha acabado convirtiéndose en refugio de la comunidad latina.
El Gala, acrónimo de Grupo de Artistas Latinoamericanos, se fundó en 1976 para impulsar su cultura en un país donde no se hablaba su idioma y sus tradiciones eran diferentes EL PAÍS
El emblemático teatro GALA de Washington, pionero en la presentación de obras en español en la capital estadounidense, no ha sido inmune al zarpazo de la agresiva política migratoria de Donald Trump. Ante la intensificación de las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Washington, este centro de difusión de la cultura hispana en más de una ocasión ha acabado convirtiéndose en refugio de la comunidad latina.
“Cuando la cosa estaba muy dura en esta zona, hubo un momento en que no podíamos salir del teatro después del ensayo de las 10 de la noche y tuvimos que quedarnos acá hasta las 5 de la mañana con dos actores que andaban llorando todo el tiempo”, recuerda el venezolano Gustavo Ott, director artístico de este teatro que ahora cumple medio siglo. Los jóvenes latinos que estudian actuación bajo su supervisión sufrieron la persecución de los agentes del ICE, que les seguían hasta sus residencias para detener a sus padres.
En el barrio donde se ubica, Columbia Heights, fue de los primeros en los que los ciudadanos se enfrentaron a los agentes haciendo sonar silbatos para alertar de su presencia y pintando con tiza las ruedas de los coches camuflados del ICE para identificarlos. La angustia y la resistencia de la población van a llegar al escenario de GALA esta temporada. En junio del próximo año, el teatro presentará el Botiquín de los Mariachis, del mexicano Jaime Chabaud, un retrato de resiliencia, esperanza y resistencia silenciosa, reflejo de la realidad actual. “Hemos vivido situaciones de grandes crisis aquí”, afirma Ott.
Cambio de papeles
El apoyo a la comunidad latina se remonta a sus orígenes. GALA, acrónimo de Grupo de Artistas Latinoamericanos, se fundó en 1976 para impulsar su cultura en un país donde no se hablaba su idioma y sus tradiciones eran diferentes. La apuesta de la pareja formada por Hugo y Rebecca Medrano, un creador teatral nacido en Argentina y una bailarina estadounidense, fue arriesgada e innovadora. Presentar obras en español en Washington a mediados de los años 70 no tenía el éxito asegurado. Para atraer al público latino, una comunidad en crecimiento en la ciudad, ser los únicos que ofrecían obras en su lengua era un buen aliciente; para el resto, decidieron poner subtítulos. Un cambio de papeles insólito en la época que ha llegado hasta nuestros días.
Cuando se ingresa en el teatro, situado en un edificio centenario del barrio de Columbia Heights, llaman la atención las tres pantallas que rodean el escenario: una a cada lado y otra en la parte superior. Y entonces empieza la cascada de frases en inglés; un guiño a la comunidad latina, acostumbrada a tener que leer los diálogos cuando el desconocimiento del idioma más utilizado en el país no permite seguir el hilo de la historia.
“Es magnífico. Yo hablo algo de español, pero mi acompañante no, y puede leer los subtítulos. Es una forma de impulsar la cultura hispana y es parte de la comunidad de Washington”, apunta Rochelle Granat, una mujer estadounidense en el bar del teatro.
Los comienzos fueron modestos. Hugo, un actor que emigró a España tras el golpe de Estado militar en Argentina, tampoco quiso quedarse en otro país que salía de una dictadura, por lo que decidió probar suerte en Estados Unidos. Sin querer renunciar a su vocación de actor, decidió fundar con su mujer un teatro para atender a la comunidad latina y ofrecerle lo que no estaba disponible en el momento: cultura en su propia lengua.

“Era una buena oportunidad para la comunidad latina tener acceso al teatro. Que sea en español es lo que más me gusta”, afirma Álvaro García, un colombiano que lleva tres décadas asistiendo a las obras del GALA. Este jueves asistía a la función con su mujer, estadounidense, y un amigo colombiano y su pareja, también asiduos del teatro.
Hugo y Rebecca empezaron su emprendimiento en un garaje en el barrio de Adams Morgan. Después lo llevaron a un almacén y a un colegio de monjas, hasta que surgió la oportunidad de instalarse en el edificio de Columbia Heights, un predio que cargaba la historia de haber sido un gran teatro de obras musicales en los años 20, para convertirse después en un cine y acabar abandonado durante años. El edificio fue el único que sobrevivió en un barrio de fuerte presencia afroamericana donde se produjeron muchas de las revueltas que siguieron al asesinato de Martin Luther King, en 1968. Los vecinos que habían crecido asistiendo a las películas en el cine le pusieron una marca para que no lo quemaran. La zona se volvió muy conflictiva y quedó abandonada. No fue hasta años después que se decidió la reconstrucción y resurgió como un superviviente de otra época.
Lorca subtitulado
El barrio ha cambiado y también el público. Cada vez hay más espectadores que no hablan español y tienen que leer los subtítulos, incluso los latinos de nuevas generaciones. “Ahora estamos muy sorprendidos. Porque, por ejemplo, hicimos la casa de Bernarda Alba en enero, en febrero de este año. Y estaba lleno de gente que no hablaba el idioma. Es Lorca y venían a leer”, cuenta Ott.
Explica que una de las razones del éxito del teatro es la calidad de las traducciones. “Creemos que la traducción tiene que tener un nivel alto, literario. No puede ser simplemente una cosa de AI”, dice.“No es solo para comunicarnos con el espectador. El espectador tiene que sentir placer porque está leyendo algo que vale la pena leer. Nuestras traducciones son muy literarias”, subraya. El año pasado, los subtítulos se escribieron en verso para la traducción de la obra de Lope de Vega Fuenteovejuna.
Una de las claves para la supervivencia es adaptarse y el teatro GALA busca ahora atraer a las nuevas generaciones de latinos que no hablan español y ampliar su público, para lo que está apostando por el bilingüismo en sus presentaciones. Aproximadamente un 30% de su audiencia no domina el español y han comenzado a introducir el inglés a través de los musicales.
Garbo, el desconocido héroe español
Para acercar el teatro a quienes no hablan español, la dirección ha optado por representar Garbo: el actor que salvó al mundo, una obra que está en cartel hasta el 27 de septiembre. Garbo “es un héroe hispano, cuya historia tiene ecos en la comunidad norteamericana tradicional que no habla español, porque reconocen los elementos de la Segunda Guerra Mundial, tienen la información de lo que sucedió en Normandía”, explica Ott, que ha escrito el guion. Garbo es el nombre en clave de Juan Pujol, un frustrado actor catalán que se convirtió en un elemento clave para que el desembarco que decidió el fin del conflicto mundial tuviera éxito.

Pujol, sin ningún tipo de preparación, se convirtió en un doble agente que inventó una red imaginaria de espías para engañar a los alemanes y hacerles creer que los aliados lanzarían su ataque en Calais, no en Normandía. Creyendo a su informante, el ejército nazi concentró sus recursos en el lugar equivocado. Para los británicos, era Garbo; para los alemanes, Arabel. Su tapadera fue tan exitosa que recibió condecoraciones militares de ambos bandos del conflicto: fue galardonado con la Cruz de Hierro por los nazis y nombrado miembro de la Orden del Imperio Británico.
Los preparativos para la temporada 2027-2028 ya han comenzado. La elección de las obras que se van a representar se decide en torno a lo que llaman las “palabras de temporada”. Esta vez miran hacia las elecciones presidenciales de 2028. “Confrontación, por ejemplo, puede ser una de las palabras que usaremos. También tendremos en cuenta que nuestra comunidad está siendo perseguida constantemente, incluso alrededor del teatro. Entonces, persecución será otra de ellas”, adelanta Ott.
