“Quizá el teatro más fascinante, pero, sobre todo, el que posee la acústica ideal, la mejor del mundo, está en Buenos Aires”, decía un tiempo atrás Jonas Kaufmann, considerado por muchos el mejor tenor contemporáneo. En una entrevista para una cadena francesa, el cantante lírico alemán enfatizaba, a falta de más adjetivos: “El Colón es verdaderamente increíble, un sueño que quisieras llevarte contigo”. La función inaugural del actual Teatro Colón —ese que hoy los músicos internacionales no se cansan de elogiar— fue una puesta de Aida, de Giuseppe Verdi, el 25 de mayo de 1908. Veinte años había llevado concretar la idea de un nuevo edificio para este recinto lírico, que sustituiría al que se venía utilizando desde 1857 para los conciertos de envergadura en la capital de Argentina.
Más de un siglo de historia reverbera en este icónico edificio en el centro de la capital de Argentina. Un lugar en el que se funden arquitectura, arte y mitos EL PAÍS
“Quizá el teatro más fascinante, pero, sobre todo, el que posee la acústica ideal, la mejor del mundo, está en Buenos Aires”, decía un tiempo atrás Jonas Kaufmann, considerado por muchos el mejor tenor contemporáneo. En una entrevista para una cadena francesa, el cantante lírico alemán enfatizaba, a falta de más adjetivos: “El Colón es verdaderamente increíble, un sueño que quisieras llevarte contigo”. La función inaugural del actual Teatro Colón —ese que hoy los músicos internacionales no se cansan de elogiar— fue una puesta de Aida, de Giuseppe Verdi, el 25 de mayo de 1908. Veinte años había llevado concretar la idea de un nuevo edificio para este recinto lírico, que sustituiría al que se venía utilizando desde 1857 para los conciertos de envergadura en la capital de Argentina.
