Nicolás Samper (Bogotá, 49 años) es una víctima de sus propios deseos. Cuando era niño, en los años ochenta, después de aficionarse al fútbol, fantaseaba con la posibilidad de que hubiera partidos a toda hora. Hoy por hoy, cuando la televisión ordena el día y el horario en que deben jugarse, siente que aquel sueño de niño no es tan divertido como parecía. Por eso, con el deseo imposible de volver a tiempos en que el fútbol era menos técnico y más popular, ha escrito un puñado de relatos del deporte de otra época, de una que recuerda con cierta nostalgia, y que agrupó en El arquero que murió en la cancha (Aguilar), una de las novedades de la pasada Feria del Libro de Bogotá y un atractivo literario en pleno año de Mundial.. Seguir leyendo
El periodista bogotano publica ‘El arquero que murió en la cancha’, un compendio de pequeños relatos sobre anécdotas poco conocidas en el mundo del fútbol con la intención de revivir la chispa de un deporte cada vez más dirigido por los negocios
Nicolás Samper (Bogotá, 49 años) es una víctima de sus propios deseos. Cuando era niño, en los años ochenta, después de aficionarse al fútbol, fantaseaba con la posibilidad de que hubiera partidos a toda hora. Hoy por hoy, cuando la televisión ordena el día y el horario en que deben jugarse, siente que aquel sueño de niño no es tan divertido como parecía. Por eso, con el deseo imposible de volver a tiempos en que el fútbol era menos técnico y más popular, ha escrito un puñado de relatos del deporte de otra época, de una que recuerda con cierta nostalgia, y que agrupó en El arquero que murió en la cancha (Aguilar), una de las novedades de la pasada Feria del Libro de Bogotá y un atractivo literario en pleno año de Mundial.. El nuevo libro de Samper es una colección de episodios ocurridos en la trastienda del gran espectáculo del fútbol, cada vez más dominado por el poder del mercadeo, el dinero o la política. La intención al escribirlo, dice, es regresar a épocas pasadas en que el fútbol se contaba a través de historias, y no solo se observaba con el ansia de tener una opinión, o de desentrañar la táctica, o de aportar datos estadísticos. Aquí se habla del fútbol en los tiempos de la violencia del narcotráfico, de jugadores pintorescos que desaparecieron del radar, del ambiente pendenciero en los vestidores o de un arquero que murió en una cancha —historia que, en la época de los mensajes instantáneos, quizá ni siquiera habría existido—.. “El fútbol ya creo que es como el postfútbol. Hay que ponerle otro nombre a este deporte, porque es una cosa distinta. Antes, el relato era la piedra angular, el importante. Hoy los partidos de fútbol y todas las cosas que pasan alrededor hacen parte de una especie de quirófano, una cosa superaséptica”, dice sentado en el sillón de su apartamento, muy cerca de los cerros orientales de Bogotá, donde vive con su familia… y con miles de ejemplares de la revista El Gráfico, la mítica publicación futbolera argentina, que llenan un puñado de casilleros de colores, pero también conforman una torre encima que amenaza con desplomarse. En su colección también se acumulan números de otras revistas como Líbero o Nuevo Estadio, y cualquier cantidad de libros sobre fútbol.. Libro ‘El arquero que murió en la cancha y otras historias asombrosas del fútbol’ de Nicolás Samper.ANDRÉS GALEANO. Esa pasión por las pequeñas historias lo pone de inmediato en las antípodas del fútbol como fuente exclusiva de datos. “Ahora todo se enumera, se clasifica, y los relatos se pierden, porque ya no sabemos qué es lo que ocurre alrededor, tanto que se generan relatos de ficción”, dice. En su opinión, el fútbol en la actualidad es homogéneo, tanto que incluso es difícil identificar a los jugadores porque tienen características físicas muy similares: “Antes uno podía ver un volante de marca que en esa época tenía 27 años, pero parecía un tipo de 54 con 1.300 semanas de cotización a los servicios pensionales. Tipos que usaban barba sin bigote. Los clubes parecían como bandas de rock”. Evoca también la primera vez que fue al estadio, en 1985, en un momento en que, a diferencia de hoy, lo raro era ir a ver fútbol sin la camiseta del equipo. “La gente se iba vestida como le llegara el momento de ir a un estadio y todo tenía un gris muy bonito”, describe, con una emoción difícil de disimular. “Yo vivo un poco en eso, en magnificar los recuerdos, para que la vida no duela tanto”, agrega.. Dice además que los hinchas hoy en día con frecuencia no soportan ver un partido de fútbol completo, porque parece muy largo y está lleno de interrupciones y pausas. “Cada vez que yo escribo, pienso en la gente a la que no le atrapa tanto la vuelta, para ver si esto la logra seducir un poquito. Hoy todo es fútbol, todo es dato, todo es opinión, y de eso también tiene culpa un poco el periodismo”.. —¿Hay algo que el fútbol haya ganado con su versión actual?. —Supuestamente en justicia. Que bueno, es verdad, tenemos el VAR… pero yo detesto el VAR, me parece aburridísimo.. —¿Por qué?. —El VAR le ha dado un poco más de justicia al fútbol. Pero como yo soy tan jarto, me parece que eso le quita charla. Por ejemplo, el gol del 66 de Geoff Hurst [de Inglaterra, en la final del Mundial contra Alemania], que no se sabe nunca si entró la pelota o no. Eso lo habría resuelto el VAR. O el gol de Maradona contra los ingleses con el puño sobre Shilton. Se acabó el discurso, se acabó la polémica, se acabó la charla.. —Con el VAR habría sido gol de Yepes…. —Exactamente. Entonces, esos pequeños mitos que se han creado alrededor del fútbol se vuelven básicamente decisiones judiciales, como en una comisaría de familia.. Como parte de su defensa de las viejas dinámicas del deporte, Samper mira con recelo que los mundiales ahora se organicen en países poco futboleros. Pasó en 2022, en Qatar, donde, según recuerda, trabajadores locales terminaban en medio de la hinchada de países como Corea del Sur. Y quizá se repita ahora, en Estados Unidos y Canadá, ambos países con poca tradición futbolera. “México termina siendo un convidado de piedra. Es un país muy futbolero, tiene el Estadio Azteca, donde se coronaron Pelé y Maradona, y uno entiende que tendría que tener una mayor participación”, opina. “Entonces uno empieza a ver que eso corresponde a un negocio, y ya no tanto a una pasión”, añade.. Nicolás Samper, en Bogotá, el 23 de abril.ANDRÉS GALEANO. Similar escepticismo le causa un Mundial con 48 selecciones, como el que habrá a partir del torneo de este año. “El Mundial originalmente fue creado para que jugaran los mejores de su especie. La FIFA tiene 211 selecciones afiliadas, y clasifican 48. Eso es un resto, es la cuarta parte. Eso ya no es un mundial, eso es un invitacional en donde, claro, se factura muy bien”. Por eso no le sorprende tanto que haya gente que eche de menos la dirigencia de Joseph Blatter, expresidente de la FIFA condenado por corrupción: porque el fútbol con él todavía tenía algo de alma de deporte, así le importara más el negocio.. —¿Y Colombia? ¿Cómo la ve después de perder contra Francia y Croacia en los amistosos? ¿Tiene arreglo el equipo?. —Eso es algo que nos pasa siempre, y es que creemos que las cosas no tienen arreglo. Entonces, después de esos partidos, decimos que esto es un desastre. Pero luego ganamos un par de juegos y ya somos campeones del mundo. No tenemos un balance. Este país es un desbalance emocional absoluto.. —¿Qué cualidades tiene el equipo?. —Es un equipo que tiene jugadores buenos, pero no hace parte de la élite. Por un dato simple: hay muchos tipos de otras selecciones que juegan en los clubes más top del mundo. Nosotros, en cuanto a clubes top del mundo, ¿quién? Luis Díaz, en el Bayern Múnich. Pongámosle Juan David Cabal en Juventus. Pero de resto son jugadores que andan en mercados medios. Y también dependemos mucho del momento individual de alguno de ellos.. —Igual es un equipo con condiciones para competir…. —Creo que tenemos un buen equipo y estamos en un grupo en donde se puede competir. Aparte, el formato del mundial hace que haya mucha posibilidad de clasificar a la siguiente fase. Lo que pasa es que los caminos que nos va a deparar una posible entrada hacen que uno mire al grupo del lado, donde están Inglaterra, Croacia —que ya vimos lo que nos hizo—, Ghana… Son tres universos que pueden ser muy difíciles de enfrentar después de la primera fase. Aunque la primera fase también hay que jugarla, no es que Uzbekistán sea de palo o que el Congo no sirva. Una cosa que nos pasa siempre es pensar que nos ganamos la lotería y nos la gastamos sin haber comprado el tiquete.. —¿Se atreve a dar un pronóstico de cómo le irá a la Selección?. —No. El verdadero rey de los pronósticos es Walter Mercado, y ya falleció, para infortunio de todos nosotros.. —Elija: ¿Millonarios campeón de la Libertadores o Colombia campeón del Mundial?. —Millonarios campeón de Libertadores 600.000 veces por encima. Aquí es como decía Roberto Fontanarrosa, que Rosario Central es la mamá y la selección es la tía. Así de sencillo.
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